SICARIO DE PROSTITUTAS
El crimen de un travesti y el intento de homicidio de una “vieja” rutera por encargo de otro travesti envuelven una historia que, por sus vetas que rozan lo bizarro, nunca habían trascendido en San Justo, una ciudad de unos 30 mil habitantes que viven en el denominado “Portón del norte santafesino”.
Los eslabones de esta historia se conectaron entre sí el miércoles pasado, cuando los vecinos del barrio Parque llamaron durante la madrugada a la policía luego de escuchar los gritos desesperados de una mujer que estaba tirada en una obra en construcción con todo su cuerpo lleno de sangre y un cinturón ajustado en el cuello.
El cuerpo de la mujer de 48 años, que desde hace mucho tiempo es trabajadora sexual en la ruta 11, muy cerca de la entrada a la ciudad, tenía decenas de pequeños cortes que el agresor había realizado con un cuchillo Tramontina. La mujer –que pidió a la policía que su nombre no trascendiera a los medios– fue trasladada por un patrullero a un centro asistencial de San Justo, donde unas horas después de ser atendida por los médicos contó a los agentes de la Unidad Regional XVI cómo se había originado el hecho.
La mujer relató a los uniformados que a las 0.30 de ese miércoles se hallaba, como casi todos los días, apostada en el cruce de la ruta 11 y del camino de acceso a la ciudad en busca de clientes. Dijo que un muchacho de unos 36 años pasó a su lado en una bicicleta y le preguntó cuánto cobraba por sus servicios sexuales. Después de pactar el precio del “servicio”, la mujer se subió a la bicicleta, literalmente en el caño, y se trasladaron con su cliente a una obra en construcción, donde podrían tener relaciones. La mujer contó a la policía que tras desvestirse el muchacho comenzó a golpearla con los puños, por lo que ella cayó al suelo, y allí, totalmente indefensa, el joven le realizó decenas de cortes en todo su cuerpo con un cuchillo de tipo Tramontina. Mientras la golpeaba, Horacio C., como admitió llamarse el agresor, le gritaba entre insultos a la meretriz: “Todas ustedes la van a pagar”. Para terminar su faena, el muchacho sacó de su pantalón un cinturón de cuero que enroscó en el cuello de la mujer para ahorcarla. “Estoy segura que quería matarme”, dijo la mujer, que perdió el conocimiento durante poco más de una hora, ya que cuando se despertó entre medio de los escombros con todo su cuerpo lleno de sangre comenzó a gritar. Los vecinos escucharon sus alaridos y llamaron a la policía.
Con las características físicas del agresor que había brindado la meretriz, la policía halló durante la mañana en barrio Barracas a Horacio, quien tras ser detenido e interrogado admitió ser el agresor de la rutera. Pero este muchacho relató a los agentes de la Unidad Regional XVI que un conocido travesti de San Justo, al que llaman Lucía, le había pagado unos 15 pesos para que fuera a “amedrentar” a la meretriz de 48 años, porque –de acuerdo a su testimonio–le había “robado” varios clientes en la ruta 11. Por el modo en que actuó el joven el caso fue caratulado como intento de homicidio.
En su declaración resultó que Horacio dejó entrever varios detalles que lo involucran ahora en otro hecho: un homicidio de un travesti de apellido Gorosito, quien apareció muerto el 21 de mayo pasado. Por los datos que pudo recoger la policía y que ahora derivó al juzgado de Instrucción de la 6ª Nominación de Santa Fe estos dos hechos tendrían relación.
Un vecino que vive cerca del aeroclub de San Justo, que se halla en las afueras de la ciudad, encontró durante la mañana del 21 de mayo pasado el cuerpo sin vida de Gorosito. El cuerpo de la travesti estaba desnudo y todo ensangrentado. La policía confirmó que falleció por las heridas que le provocaron las 8 puñaladas que le propinó el homicida.
Según admitió a este diario el jefe de la Unidad Regional XVI, Ricardo Chantiri, la policía y la Justicia comenzaron a investigar la posibilidad de que estos hechos de violencia respondan al enfrentamiento entre dos mafias que se dedican a la prostitución tanto con mujeres como con travestis.
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