SIDA HOY : EL 66 % DE LOS ROSARINOS NO USAN PROFILACTICOS
“En alguna medida se ha estabilizado la epidemia, cuando lo bueno sería, lo que no quiere decir que sea bueno. Lo importante sería que que lentamente se tendiera a un número menor de infectados”, dijo el doctor Sergio Lupo, vicepresidente de la Asociación Argentina de Sida, al evaluar los resultados de la tercera campaña de prevención y detección del VIH/sida, que se realizó el 1º y 2 de diciembre de 2003 en Rosario y otras ciudades del sur provincial y alcanzó a cerca de 4600 personas que se realizaron el test de detección en forma voluntaria. El destacado profesional también indicó que el uso del preservativo como método de prevención “sigue invariable: las personas que no lo usan o lo usan a veces, son mayoría. A través del tiempo deberíamos ir mejorando, pero no sucede así y las campañas son insuficientes. Cambiar el hábito sexual es una de las cuestiones dificultosas”. La prevalencia de serología positiva para el VIH en la totalidad de personas que se testearon en la campaña de detección, fue de 5,24 por mil y para la ciudad de Rosario de 6,11 por mil, igual a la registrada en la campaña anterior. “Estas cifras son similares a la estimación de prevalencia de la infección por VIH en nuestra población general”, indicó el análisis de los números.
En las conclusiones, la Sociedad Argentina de Sida destacó “la excelente concurrencia, tanto en Rosario como en las ciudades vecinas, así como el dato de que más de la mitad de la población no se había realizado nunca una prueba de VIH, hablan claramente de la conveniencia de seguir promocionando los centros de detección asesorada y anónima del VIH, y las campañas de estas características. Sería deseable que en las ciudades que carezcan de estos espacios se abrieran estos centros en forma permanente”.
También remarcaron que “más allá de los beneficios directos que aportan estas campañas, tales como la detección de infectados que se incorporan a la asistencia en forma precoz, la toma de conciencia en aquellas personas que presentaron resultados negativos y tienen la posibilidad de cambiar hábitos que implican riesgo de contagio, el aporte de datos estadísticos que nos permiten un mayor conocimiento sobre la marcha de la epidemia, están los beneficios más difíciles de objetivar que se relacionan con la difusión sobre distintos aspectos de esta infección y las diferentes maneras de prevenirla. La prevención sigue siendo la piedra angular para evitar que siga habiendo nuevos infectados”.
Uno de los datos positivos fue que la concurrencia de personas que voluntariamente realizó la consulta y el testeo fue muy alta, 4581 en sólo dos días, cifra similar a la campaña realizada en 2001 (4347), pero que se extendió durante cinco días. Cabe precisar que de las personas testeadas el 75 % correspondió a la ciudad de Rosario (3409 personas) y el 25 % restante a voluntarios de las ciudades del interior de la provincia.
El 58 % de los concurrentes fueron de sexo femenino, situación que se ha repetido en las anteriores campañas, y hubo un claro predominio de solteros (59.2 %) sobre casados y unidos de hecho (25.6 %). Se siguió observando una mayor afluencia de personas jóvenes ‑casi dos tercios entre los 20 y 40 años‑, con un aumento de la población mayor a los 50 años (15%) con respecto a la anterior campaña.
La gran mayoría de los concurrentes tenían un buen nivel de instrucción, observándose una escasa concurrencia de analfabetos. La proporción de personas desocupadas fue menor que en la anterior campaña (9 vs. 16 %). El porcentaje de concurrentes que tenían una percepción del riesgo de poder estar infectados (45.6%) fue similar al de los concurrentes que no lo tenían (42.9%). La posibilidad de contagio aumentó considerablemente ante la consulta del entrevistador de acuerdo a las posibles vías, sobre todo a nivel sexual. Fue baja la concurrencia de las personas que clásicamente se conocen como de alto riesgo.
Dos tercios de los concurrentes no usa preservativos o lo hace circunstancialmente y más de la mitad de los voluntarios se realizó el test por primera vez, siendo el porcentaje superior en las ciudades donde no hay centros de detección. El porcentaje de concurrentes VIH positivos que utilizaron siempre el preservativo es el mismo que el porcentaje de los que lo utilizaron a veces (37,5%). Por lo tanto, el 75 % utilizó al menos unas veces el preservativo, mientras que el 16,7% nunca lo utilizó.
Las conclusiones arribadas respecto a la población testeada con VIH positivo son las siguientes:
* La prevalencia de serología positiva para el VIH en la totalidad de personas que se testearon en la campaña de detección fue de 5,24 por mil y para la ciudad de Rosario de 6,11 por mil, igual a la registrada en la campaña anterior. Estas cifras son similares a la estimación de prevalencia de la infección por VIH en nuestra población general.
* De los 24 casos VIH positivos observados en la campaña, 21 pertenecieron a la ciudad de Rosario, 2 a Casilda y uno a Capitán Bermúdez. En las demás ciudades no se observaron obtuvieron resultados positivos. Esto de ninguna manera implica que en las ciudades donde no hubo positivos no existan personas infectadas, ya que la cifra de voluntarios fue relativamente pequeña para que tengan validez estadística desde el punto de vista de la prevalencia.
* Dos terceras partes de la población positiva correspondió a la franja entre los 20 y 40 años.
* A pesar que se testearon mas mujeres que varones el 75 % de los concurrentes VIH positivos correspondieron al sexo masculino, mientras que el 29 % de sexo femenino.
* Hubo mayor proporción de solteros y separados.
* No hubo analfabetos, teniendo la mayoría educación primaria y secundaria.
* La mayoría (62.5 %) de los concurrentes VIH positivos eran ocupados, pero el porcentaje de desocupados fue mayor que el correspondiente a la población testeada.
* La gran mayoría (79.2 %) de los pacientes VIH positivos tuvo percepción del riesgo, superior a la de la población total testeada (45.5 %).
* La mayoría de los concurrentes VIH positivos presentaron vía de transmisión sexual, siendo la más frecuente la vía heterosexual. Conclusiones similares se observaron en la población general. Casi un 80 % manifestó no usar preservativos en la totalidad de sus relaciones sexuales (El 43.3% a veces; el 22.5% siempre y el 30.8 % nunca).
* Más de la mitad de la población positiva se realizó el test por primera vez
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