SIEMBRAN SOJA TAMBIÉN EN LA PATAGONIA
Quien haya ido en auto a Bariloche, seguramente nunca pensó, al pasar por El Chocón, que en esa geografía patagónica podía sembrarse soja. Pero lo impensado sucedió. El 20 de noviembre pasado, un grupo de empresas implantó el primer lote sojero en la Patagonia.
Se trata de 18 hectáreas que se encuentran bajo riego, con un sistema de pivote. El campo está en la localidad de Arroyito, a 35 kilómetros de El Chocón, en la provincia de Neuquén.
Justamente, en Arroyito, el Gobierno neuquino está desarrollando, junto a una consultora vinculada a la Universidad Ben Gurión, de Israel, un plan maestro con la probada tecnología de riego israelí en zonas áridas.
Aunque para muchos parecerá una locura, los impulsores del proyecto sojero están convencidos de que no lo es. Dicen que allí hay condiciones similares a las del norte de EE.UU., donde la soja funciona perfectamente.
Julio Ferrarotti, del semillero rosarino Relmó, es uno de los entusiastas y gestor del proyecto, al que se sumaron otras conocidas empresas del sector, como Basf, Rizobacter, Cestari, Plá, Claas y Allochis. Cada una aportará sus productos y servicios.
Este año sembraron allí dos variedades de soja que pertenecen a los denominados Grupo II y Grupo III, que habitualmente se implantan en las regiones más al sur de la geografía argentina.
Los impulsores de la idea están convencidos de su potencialidad. Afirman que ya tienen 5 años de ensayos y que el año próximo multiplicarán la apuesta, ya que sembrarán 200 hectáreas allí.
Las evaluaciones que hicieron, y teniendo en cuenta que no tendrán problemas de agua (por el riego), les permite pensar en obtener rindes similares a los de la Pampa Húmeda. Ferrarotti sostiene que una expectativa lógica está en torno a los 2.500 o 3.000 kilos de soja por hectárea.
Esa cifra está en línea con el promedio nacional, que se ubica cerca de los 2.700 kilos por hectárea, aunque en los campos de punta se obtienen picos más altos, que las empresas que ahora se aventuran a la Patagonia no descartan alcanzar.
Si todo sale como está previsto, la cosecha se hará en marzo y luego, en invierno, se lanzarán a sembrar trigo, como se hace en esa época en el resto del país.
Los impulsores del proyecto sostienen que los estudios agroecológicos que llevaron a cabo demostraron que las condiciones del norte de la Patagonia son similares también a muchas de Israel y California, donde los cultivos bajo riego tienen un fuerte desarrollo, a partir de la incorporación de tecnología.
Se entusiasman, además, pensando en que la zona está bien posicionada en cuanto a los fletes, un rubro que impacta muy fuerte en los costos de los productores agropecuarios.
En este caso, no están tan lejos del puerto de Bahía Blanca, importante para la producción granaria. Al menos, están más cerca que buena parte del noroeste de Rosario, la salida que esa zona tiene más a mano.
Este contenido no está abierto a comentarios

