“Siempre admiré su forma de análisis y gobernabilidad” dijo Gasparotto
Para celebrar el cuarto aniversario del fallecimiento del padre Edgardo Juan Trucco los miembros de la iglesia y del colegio Nuestra Señora de Guadalupe organizaron varios actos en su reconocimiento.Muchos sacerdotes siguieron sus pasos y lo ayudaron en su labor con los más desprotegidos, uno de ellos fue el padre Edelmiro Gasparotto, quien también lo recuerda con mucho afecto.“Nos desempeñamos juntos durante mucho tiempo, él en Guadalupe y yo en La Merced. Siempre nos ayudamos y apoyamos en todas las actividades, siempre le admiré su modo de dirigirse a la gente, su seguridad, su gobernabilidad y su afán de ser responsable”, afirmó Gasparotto.Su presencia y sus actitudes, su coherencia y líneas de pensamiento fueron conocidas por todos los que asistían a escuchar las homilías, donde hacía frente a todos, discutía las posturas políticas y se mostraba auténtico en sus decisiones.“Lo que resalto de él es que tiene mucho sentido de juicio y que fue siempre justo, preciso y con una capacidad de análisis admirable, con palabras profundas pero sencillas y cualidades de un gran educador”, dijo el párroco.SU CARISMAEl sacerdote tenía la labor de estar cerca de la gente. Los momentos en que estaba fuera de sus tareas como sacerdote, los destinaba a la reflexión y al estudio.“Fue reconocido por trabajar para los demás, desde sus comienzos el arzobispo Nicolás Fasolino observó su vocación y lo recomendó para que sea el encargado de la basílica tras la muerte de Genesio”, afirmó Edelmiro Gasparotto.Metódico y ordenado, preparaba sus discursos siempre dejando el espacio para permitirle a los demás a tener su propio pensamiento. “Era muy respetuoso y aceptaba las ideas diferentes”, dijeron en la iglesia.Siempre estaba dispuesto para los fieles que llegaban de todas partes para demostrar su cariño a la virgen, por eso permitía que haya puestos ambulantes y que cada uno manifieste su fe de la manera que más le guste.“Era un buen expositor, luchaba por la salud y la alegría de todos. Fue uno de los maestros de liturgia y se desempeñó siempre en pos de los demás junto al Padre Catena, quien fue considerado un grande de la iglesia santafesina”, dijo el párroco.A pesar de ser criado en una familia tradicional, nunca dejó de ser considerado con los ancianos y pequeños. “Todos lo querían por su carisma, su paciencia y capacidad de brindar amor”, finalizó Gasparotto.
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