SIETE DE CADA DIEZ LOCALES NO CUMPLEN CON LA LEY DE TALLES
El escuadrón, uniformado con impecables trajes oscuros, arrancó su marcha en el corazón del microcentro de la ciudad. Y con regla metálica en mano recorrió cada local para constatar el cumplimiento de la denominada ley de talles que ayer entró en vigor en la provincia y obliga a los confeccionistas y comerciantes de ropa para adolescentes a tener seis medidas distintas para cada modelo de prenda de vestir que saquen a la venta.
Durante la recorrida, los 14 inspectores de la Secretaría de Comercio Interior bonaerense se encontraron con que en tres de cada diez locales la normativa se respetaba a rajatabla; en el resto advirtieron distintos incumplimientos, como falta de talles o existencia de mercadería en la que las medidas no estaban marcadas. A éstos se les labraron actas y tienen cinco días para hacer sus descargos.
Y también se cruzaron con un explícito rechazo de los comerciantes a esta ley que lleva el número 12.665 y les exige que para cada prenda en venta debe haber en stock una variedad de tamaños desde talla 38 a 48, para cada uno de los cuales hay que respetar medidas mínimas de busto, cintura y cadera.
Héctor Kolodny, director ejecutivo de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), informó que ya presentaron planteos de inconstitucionalidad de la ley de talles ante los máximos tribunales nacional y provincia, así como en la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Pero ayer el titular de aquella organización empresaria, Hugo Arraña, anticipó que el 90% de los industriales no va a cumplir con esta norma. “Vamos a violar la ley”, afirmó.
ACATAMIENTO
Desde estas playas, donde encabezó el operativo de inspección, la directora de Comercio bonaerense, Ana Serrano, le respondió a Arraña con hechos: “En el 30% de los comercios visitados la ley se respeta y eso demuestra que es posible su cumplimiento”, le dijo ayer a LA NACION. Y rescató que varias de las firmas que adecuaron su mercadería a las exigencias de la ley de talles son nacionales.
Con esta normativa, los legisladores quisieron hacer un aporte a la lucha contra la bulimia y la anorexia, dos enfermedades que afectan en su mayoría a adolescentes que, en su afán de adecuarse a la moda, alteran su calidad y ritmo de alimentación.
La ley 12.665 fue aprobada hace más de cuatro años, pero los legisladores recién la reglamentaron a principios de este mes.
En ese texto se obliga a tener todos los talles “correspondientes a las medidas antropométricas de la mujer adolescente, de las prendas y los modelos que comercialicen y ofrezcan al público”.
También se abandonan las típicas clasificaciones S, M, L y XL por tallas de dos en dos desde el 38 al 48. En el caso de un pantalón, por ejemplo, el talle mayor debe tener un mínimo de 106 centímetros de cadera. Quienes no cumplan con esta ley se exponen a multas de entre $ 100 y $ 500.000 y, en el caso de reincidencia, hasta la clausura.
Los inspectores a cargo del operativo de ayer evitaron hacer escala en dos destacados locales de ropa para adolescentes. Sus titulares lograron que la Justicia les hiciera lugar a sendas medidas cautelares que, al menos por ahora, los mantienen al margen del cumplimiento de la ley de talles.
Los fabricantes de ropa aseguran que disponer de tan amplia variedad de talles implicará más costos empresarios. Y recuerdan que hay marcas que se dedican a confeccionar prendas de medidas especiales.
Con colaboración de la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC), los controles continuarán hoy. Y desde la Secretaría de Comercio Interior se anticipó que la semana próxima se extenderán al conurbano bonaerense.
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