SIETE MESES PERDIDO POR QUERER LLEGAR A LAS CATARATAS
Dentro de muchos años, cuando se lo relate a sus hijos, probablemente se le escape una sonrisa. Pero ayer y después de lo que hizo, sólo el abrazo de su madre podía ayudarlo a contener las lágrimas.
Todos le dicen Boby, aunque se llama Cruz de los Angeles Posse, tiene 13 años y un día de hace siete meses decidió autolevantarse la penitencia impuesta por sus padres, -que él consideraba injusta- y partió desde la pequeña localidad cordobesa de Mendiolaza para conocer las Cataratas del Iguazú, un sueño con el que fantaseaba desde hacía tiempo.
Nunca llegó a ese destino en su fuga (más tarde lo haría gracias a la piedad de las autoridades misioneras), pero deambuló por gran parte del litoral argentino, convivió con un grupo de hippies, tal como él mismo definió, y terminó alojado en el hogar de menores La Buena Semilla, de la localidad misionera de Eldorado.
Viajar por el interior
Hizo dedo la mayor parte de las veces, se las arregló para comer y dormir siempre a resguardo, logró que los micros pararan de pena y lo llevaran gratis a algún destino, hasta que la policía lo descubrió en las cercanías de Eldorado y lo llevó al hogar de niños.
Mientras, en Córdoba, toda la localidad de Mendiolaza intentaba calmar la angustia de los Posse, que estuvieron a punto de perder las esperanzas de encontrar a su hijo con vida. Los padres de Boby aceptaban que quizás el castigo había sido duro, pero no lograban comprender por qué en siete meses de angustiosa búsqueda, que incluyó pernoctadas en las sierras, el pequeño no aparecía.
Quiso el destino que la psicóloga de la institución donde fue alojado tuviera a bien intentar, con mucha paciencia, sonsacarle datos que pudieran llevarla a la familia del chico, porque Boby, por temor a lo que dirían sus padres, tenía miedo de revelar lo que cree que fue una travesura.
La historia comenzó en julio cuando Boby escapó de su casa.
“Todavía no lo podemos creer -dijo su madre, con lágrimas, mientras apretaba a Boby contra su pecho-. Sufrimos y nos angustiamos mucho y lo buscamos por lugares increíbles, como villas miseria, reductos peligrosos; pasamos madrugadas sin dormir en las montañas, descuidando la casa y a otros seres queridos”, dijeron, casi a coro, Mónica Godoy y Fabián Posse, padres de Boby.
Once días de viaje
Según el intendente de Mendiolaza, Daniel Salibi, que ayudó a los padres en la búsqueda del hijo perdido, Boby llegó al hogar de Eldorado, el 21 de julio, 11 días después de haber huido de su casa.
El jueves último, merced a las gestiones de la psicóloga y luego de varias llamadas telefónicas para dar con el paradero de los Posse, los padres, tres hermanos y los abuelos consiguieron hablar telefónicamente con el director del hogar, el pastor Germán Bodner, quien les confirmó el dato y les dijo que el chico se encontraba en buen estado y adaptado al lugar.
“Perdoname, papá”.
Boby se emocionó mucho cuando escuchó del otro lado de la línea, facilitada por Radio Universidad, a sus padres y les pidió perdón varias veces, al tiempo que ratificaba lo que anunció desde que partió con 50 pesos en el bolsillo: “Yo sólo quería conocer las Cataratas del Iguazú”.
Su padre, luego, relató que Boby le había dicho que en los primeros días estuvo con unos hippies y que luego fue a parar al hogar de menores, pero no dio más detalles, aunque admitió que quizá la penitencia había sido muy dura.
“Estoy emocionada y muy agradecida a toda esta gente, porque mi hijo cayó en buenas manos”, declaró Mónica Godoy a El Territorio de Posadas respecto de su hijo Cruz/Boby.
También recordó los buenos oficios del intendente de Eldorado, Norberto Aguirre, y del secretario de Gobierno, Carlos Echenique, que hicieron posible el reencuentro de toda la familia. Y más: el pequeño fugitivo, a pesar del dolor causado por su huida, fue premiado con una visita al Parque Nacional Iguazú, donde por fin vio de cerca los saltos de agua más impresionantes del mundo.
Boby se había entusiasmado con las Cataratas cuando estudió en la escuela los accidentes geográficos de la provincia de Misiones y desde entonces se había propuesto visitarlas, costara lo que costara.
Ayer, el pequeño y su familia regresaron a Córdoba desde Iguazú. En Mendiolaza lo esperaba todo un pueblo para abrazarlo.
Link
Este contenido no está abierto a comentarios

