SIGUE DELICADO UNO DE LOS CHICOS POR INCENDIO EN ASUNTOS JUVENILES
Sigue siendo de cuidado el estado de salud de un adolescente como consecuencia de las heridas que sufrió en el incendio desatado la tarde de ayer en dependencias de la Dirección de Asuntos Juveniles.
Todo ocurrió alrededor de las 14.30, en el albergue ubicado en avenida Presidente Illia y Entre Ríos, en la zona sur de la ciudad, a menos de 400 metros de la Casa de Gobierno provincial. Allí, en un lugar con capacidad para 30 personas, había ayer 21 menores en conflicto con la ley, todos derivados por disposiciones de la Justicia.
En la revuelta, ocho menores resultaron heridos. Éstos se encontraban detenidos por delitos tales como homicidios y robos calificados, y fueron trasladados al hospital José María Cullen, donde se constató que siete de ellos se encontraban fuera de peligro y el restante presentaba un cuadro complejo por la inhalación de monóxido de carbono.
El caso remite directamente a lo acontecido la última noche de Navidad, cuando hubo otro trágico siniestro con fuego en ese lugar, que le costó la vida a los internos Alexis Rojas y Víctor López, ambos de 16 años, los que murieron calcinados.
Trampa mortal
De acuerdo con versiones confiables el episodio de la víspera habría surgido poco después que los alojados en el lugar -todos menores de edad imputados de robo, homicidio y asaltos a mano armada- tomaron conocimiento de que uno de los internos iba a ser trasladado a otra dependencia.
De inmediato, el resto del grupo se solidarizó con el futuro trasladado y, como modo de protesta, no tuvieron otra idea que juntar colchones, frazadas y prendas de vestir, a las que colocaron en la puerta de ingreso y les prendieron fuego.
“Una verdadera trampa mortal”, indicó esta mañana uno de los peritos consultados por cuanto prendieron fuego en la única entrada de oxígeno posible, “y quedaron encerrados”.
Oportuna reacción
énicamente la acertada reacción del personal de guardia del lugar evitó que lo sucedido se transformara en una verdadera masacre.
Apenas advirtieron la presencia de humo y fuego, los tres agentes que se encontraban de servicio tomaron los extinguidores y apagaron las llamas. Acto seguido, abrieron la puerta y sacaron los cuerpos de los ocho jóvenes al exterior.
Después, los tendieron en el piso del patio y siguieron tirándoles agua a los heridos, toda vez que efectuaban el correspondiente pedido de colaboración a los bomberos y a las demás dependencias policiales.
Los heridos
Quien cargó con la peor parte de estos hechos es un tal Toledo, de 17 años, el que de inmediato fue llevado hasta el hospital José M. Cullen, donde ingresó en estado delicado.
Este joven tiene quemaduras en el 60 por ciento de su cuerpo, “no muy profundas pero con extensión”, dijo un vocero. También presenta compromiso respiratorio por la inhalación de monóxido de carbono. Al cierre de esta edición se encontraba alojado en la Unidad de Terapia Intensiva del Cullen, siendo su pronóstico de carácter reservado.
En tanto, en la Sala Penitenciaria del nosocomio permanecen alojados un tal Gorosito, otro de apellido Grassi y un tercero apellidado Bravo, todos de 17 años y con lesiones de carácter leve.
Por último, ya fueron dados de alta y reintegrados a Asuntos Juveniles los identificados como Cardozo, de 17; Gorosito, de 16; Aguirre, de 17 y Cabrera, también de 17 años.
Posibles medidas
Esta mañana, en diálogo con El Litoral, el jefe de la Unidad Regional I, comisario Gabriel Leegstra, admitió que se están analizando una serie de medidas para evitar la reiteración de hechos de esta naturaleza.
El funcionario sostuvo que “se están coordinando acciones con la Dirección del Menor en conflicto con la ley penal y se ha nombrado personal para que realice tareas de enlace entre los menores y los policías, para colaborar en el cuidado de estos jóvenes”.
Además, ya hemos hecho el pedido formal para la compra de colchones antifuego, para reducir a su mínima expresión la posibilidad de estos incidentes tan lamentables”.
Consultado sobre si no tienen pensado la posibilidad de trasladar el edificio de Asuntos Juveniles -sobre todo, si se tiene en cuenta la cercanía de un jardín de infantes-, el jefe policial sentenció que “por el momento es casi imposible esa alternativa.
“No contamos con la infraestructura y creo que no es el momento adecuado para pensar en un traslado de edificio. Se sabe que todas las comisarías están superpobladas, también hay problemas de alojamiento en las cárceles. Entonces, lo que debemos hacer es tomar los máximos recaudos posibles para evitar que estos sucesos se repitan”, culminó.
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