SIGUE LA BÚSQUEDA DE LOS DOS ARGENTINOS PERDIDOS EN LA ANTÁRTIDA
La dramática búsqueda de los dos argentinos perdidos en la Antártida no se detiene. Los rescatistas volverán a explorar durante la jornada de hoy la grieta en la que cayeron, tratando de hallar rastros. Ayer, uno de ellos descendió casi 120 metros pero no logró ubicarlos.
“Están viendo las posibilidades de exploración de la grieta, es posible que incluso hagan otras aperturas”, precisó esta mañana el vocero de la Dirección Nacional del Antártico, Sergio Policastro, desde el centro de información montado en el rompehielos Almirante Irízar.
Si bien las condiciones meteorológicas son mucho mejores que ayer, los trabajos se realizan en condiciones muy difíciles. “Encontraron puentes de hielo no marcados por una caída, por lo que no se hallaron rastros”, aseguró Policastro.
Ayer, uno de los rescatistas descendió casi 120 metros por el hielo oscuro y silencioso. No halló nada. “No vieron ningún rastro, ni de persona, ni de raspón en la pared, ni guantes, ni antiparra, ni gorro”, describió con tristeza el coronel Mario Gabriel Dotto, segundo comandante Antártico del Ejército.
Los siete expertos del Ejército, al mando del coronel Víctor Hugo Figueroa, uno de los últimos argentinos que llegó al Polo Sur en el año 2002, están preparados para pasar al menos cinco días en el sitio del accidente: llevan carpas, víveres, un calentador para hacer agua, equipos de luz y -quizá lo más importante- cuerdas para bajar hasta 400 metros.
El accidente ocurrió cerca de las 11 de la mañana del sábado. Un convoy integrado por dos motos, con cinco hombres, retornaba a la base Jubany tras una visita a la estación antártica uruguaya General Artigas.
“Ya estábamos más adelante de mitad de camino, cuando entramos en una zona de grietas. Al detectar la presencia de grietas, hicimos una comprobación mediante la carta y el navegador satelital, y empezamos a subir para salir de esa zona. Al paso de la primera moto se abrió la grieta y cayó”, relató el capitán Jorge Pavón, uno de los tres sobrevivientes, jefe de la base Jubany.
En esa moto viajaban el biólogo Augusto Thibaud y el suboficial segundo de la Armada Teófilo González. Estaban en el glaciar Collins. Sus compañeros se asomaron a la grieta pero no vieron nada. Desde ese momento se repitieron los desesperados intentos de rescate, sin lograr resultados positivos.
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