SIGUE LA BÚSQUEDA DE LOS SOLDADOS DESAPARECIDOS EN CHILE
Las patrullas militares chilenas continuaban hoy la búsqueda de los 29 soldados que permanecen desaparecidos desde hace cuatro días, cuando realizaban una expedición de instrucción en la cordillera de los Andes y quedaron atrapados en medio de una tormenta de nieve. En tanto, ya fueron recuperados los cuerpos de otros 16 jóvenes de los cuales diez fueron identificados por sus familiares.
El comandante en Jefe del Ejército chileno, el General Juan Emilio Cheyre consideró que las posibilidades de hallar con vida a los jóvenes que continúan desaparecidos son “virtualmente nulas”, pero señaló que “la esperanza es lo último que se pierde”.
El alto militar informó que los 16 cuerpos recuperados en los últimos días ya están a unos 650 kilómetros del sur de Santiago donde diez de ellos fueron identificados por sus familiares.
Además, confirmó que los 112 soldados que se encontraban aislados en los refugios de La Cortina y Los Barros, en una zona afectada por fuertes nevadas y temperaturas de 20 grados bajo cero, fueron rescatados y trasladados hasta la tenencia Santa Bárbara, donde se les practicaron exámenes médicos.
“Ninguno tiene problemas médicos ni de ninguna naturaleza. El refugio se encuentra debidamente cerrado, con sus banderas a media asta, con sus vehículos estacionados y sin novedad”, afirmó Cheyre.
Por otra parte, el presidente Ricardo Lagos, quien ayer decretó duelo nacional de tres días, viajó a la localidad de Los Angeles para supervisar en las actividades de rescate que se llevan a cabo en las cercanías del volcán Antuco y la laguna de El Laja.
Luego, el mandatario asistió al velatorio del primero de los soldados hallado muerto en el sector del volcán de Antuco, identificado como José Bustamante Ortiz.
La tragedia generó fuertes reacciones en las sociedad: se llamó a una marcha universitaria para el 24 de mayo con la consigna “Servicio militar, escuela de la muerte”. La gente furiosa, había tratado de “asesinos” a los jefes militares. (Edición impresa)
En tanto, el regimiento a cargo de la expedición que sufrió la tragedia fue desplazado y se le abrió un proceso en la Justicia Militar por negligencia e incumplimiento de los deberes militares, la falta más grave en la que puede incurrir un militar de acuerdo a sus códigos.
Algunos de los familiares de las víctimas se quejaron de que varios de los soldados apenas llevaban una semana de preparación militar y no estaban capacitados. Otros acusaron al regimiento no tener en cuentan los informes meteorológicos que pronosticaban un frente de mal tiempo en la zona.
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