SIGUE LA EMBESTIDA DEL GOBIERNO CONTRA SCIOLI
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, insistió en justificar la invectiva que descargó el jueves la senadora Cristina Fernández de Kirchner contra el vicepresidente Daniel Scioli, por la difusión del caso de Rubén Giustiniani, quien estuvo sólo una semana en una comisión de la Cámara alta hasta que fue reemplazado por la primera dama.
“Las cosas no han sido muy cristalinas, muy claras” de parte de Scioli, analizó el jefe de Gabinete en declaraciones que hizo durante el fin de semana.
En tanto, según pudo saber Clarín, Scioli estudiaba anoche la conveniencia de explicar públicamente su punto de vista sobre el episodio. Vapuleado por Cristina en la sesión del jueves, y por varios ministros del Gabinete que se sumaron a la embestida, el vicepresidente se mantuvo hasta ahora en silencio.
Cristina culpó a Scioli por la difusión del reemplazo del socialista Giustiniani en la Comisión de Justicia y Asuntos Penales. Se mostró muy molesta con los títulos de los diarios y enrostró a Scioli haber hecho una “operación de prensa” contra ella.
Los hechos dicen que Giustiniani duró una semana en esa Comisión, del 13 al 20 de diciembre, cuando fue reemplazado por decreto. En medio, el 15, Giustiniani había presentado un dictamen de minoría que contradecía la reforma impulsada por Cristina del Consejo de la Magistratura. Disparada la polémica, Giustiniani tampoco habló. Adujo enfermedad y no contestó los teléfonos el fin de semana.
En su defensa del enojo de Cristina, Alberto Fernández opinó que lo que hizo, fue “reparar una situación de cara a la gente”. Y agregó: “No hay forma si no es a la luz pública, y creo que esto es lo que hizo Cristina Kirchner”. El viernes, en consonancia con Cristina, Fernández había deslizado que hubo “intencionalidad” de parte de Scioli.
El episodio es ilustrativo de la persistente desconfianza de la Casa Rosada hacia Scioli. Al mes de asumir, y cuando éste insinuaba la intención de tener vuelo propio en el Gobierno, Kirchner le asestó el golpe más duro al quitarle el manejo de la Secretaría de Deportes.
Desde entonces, sus movimientos nunca dejaron de ser monitoreados desde la Rosada, que buscó confinarlo en un “corralito” político. Alberto Fernández, que maneja el PJ capitalino, siempre vio con preocupación la buena imagen que Scioli retiene en el electorado porteño.
A esta inquietud no habrían sido ajenas las declaraciones del secretario del PJ Capital, el albertista Víctor Santa María, quien dijo que “no me extraña” que Scioli pueda haber impulsado una campaña contra Cristina, para posicionarse como “candidato” a jefe de Gobierno.
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