SIGUEN LAS QUEJAS POR LA VENTA AMBULANTE EN LA PEATONAL
Hace dos años, en medio de un clima tenso y de numerosas protestas callejeras que hasta incluyeron desalojos y forcejeos, los vendedores ambulantes fueron trasladados de la Plaza del Soldado y calles aledañas a la Plaza Alberdi.
El megaoperativo municipal de entonces duró poco menos que un suspiro, porque a pesar de que el remodelado paseo sobre la avenida Rivadavia sigue cobijando -de modo desprolijo- los puestos más diversos, los vendedores informales no tardaron en reinstalarse sobre calle San Jerónimo, Mendoza, Salta, Primera Junta y sobre la misma peatonal San Martín.
El mayor perjuicio lo padecen algunos comerciantes que día a día toleran la competencia desleal frente a sus propias narices. “Venden la misma mercadería, por supuesto de mucho menor calidad, y a precios más bajos que los comercios que pagamos impuestos y/o alquileres y cumplimos con todas las normas vigentes”, se quejó el dueño de una disquería, uno de los rubros más afectados junto con las casas de telefonía celular.
Los comerciantes hasta manejan hipótesis del modo de organización que utilizan los ambulantes. “Son dos o tres personas, con familias numerosas, que se instalan a metros de los negocios, en las esquinas de la peatonal con Mendoza, Primera Junta y Tucumán, y ofrecen accesorios de telefonía celular a valores irrisorios. Como sus productos son fallados o de segunda, luego ingresa gente al negocio con las fundas descosidas o con las trabas rotas para comprar otra de mejor calidad”.
La cercanía de la plaza Alberdi brinda la posibilidad a los vendedores de desmembrar sus puestos. Así, llevan parte de sus artículos a la peatonal y los ofrecen en exhibidores que resulten fáciles de trasladar. “Se los puede ver desde las 20.30 levantando sus escaparates y caminar hasta la plaza, porque son desprendimientos de allí”.
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