SIGUEN LOS INTERROGANTES POR LA MUERTE DEL FUNCIONARIO DEL TRIBUNAL DE CUENTAS
Héctor Edgardo Pacheco era delegado del Tribunal de Cuantas en la Caja de Previsión Social de la Provincia de Santa Fe. El horrendo crimen habría sido cometido en la últimas horas del jueves o en el madrugada del viernes pasado, pero el hallazgo del cuerpo ejecutado a sangre fría, fue penosamente ubicado por una de sus hijas que había venido a Santa Fe a pasar el fin de semana largo.
Pacheco, de 53 años, fue asesinado en el living de su casa, ubicada en calle Crespo 3725, frente al Parque Garay, enclavado en el corazón de Barrio Roma, en la capital santafesina.
Según informaron fuentes consultadas, uno de los familiares de Pacheco se acercó hasta la casa del funcionario para advertirle sobre el horario de llegada de una de sus hijas a la ciudad desde Buenos Aires. Ante la falta de respuestas, los familiares entraron a la casa y encontraron al funcionario recostado sobre y una colchoneta, semidesnudo y con tres disparos en la nuca que, después se supo, fueron disparados con un arma calibre 38.
El matador, quien se presume sería conocido de Pacheco, ocupó el tiempo, además, en revisar las pertenencias del funcionario y algunas fuentes arriesgaron en informar que faltaba del inventario del abogado y contador, una videocasetera y un televisor, aunque la especie no fue confirmada oficialmente.
Apenas unas horas después, la Sección Homicidios de la Policía santafesina, detuvo a un joven profesor de educación física, quien visitaba a Pacheco en su casa en calidad de “personal trainer”. El docente, fue “demorado” por los agentes policiales y en la noche del sábado recuperó si libertad.
El joven, consultado por este portal, prefirió no hablar con la prensa “porque creo que me equivoqué en ir al diario”, en alusión al vespertino El Litoral que, según le joven “desvirtuó mis dichos”.
M.B (tal cual sus iniciales), contó estupefacto cómo lo abordó la información y las posteriores consecuencias. “No quiero hablar, prefiero que lo haga mi abogado. Yo a Héctor lo conocía desde hace tiempo y no sabía nada de su vida privada y profesional. La útlima vez que estuve con él fue el jueves, después me enteré de todo ésto”, contó el joven, cuyos abuelos viven a escasas cuadras de la finca que habitaba Pacheco, también el barrio Roma.
M.B aprovechó para remarcar que “en la Sección Homicidios no me trataron mal, como informó el vespertino capitalino, incluso quería ir hoy otra vez, pero me recomendaron ser prudente de ahora en más”, dijo el profesor de gimnasia que designó a un amigo como asesor legal.
Por cierto, vecinos del funcionario asesinado coincidieron en remarcar la “buena imagen” del abogado y contador. Incluso dijeron que “colaboraba con una Iglesia y tenía un fuerte compromiso religioso”.
Asimismo, NOTIFE, extendió las consultas a dos ex vocales del Tribunal de Cuentas de la Provincia quienes recordaron a Pacheco como un hombre recto y técnicamente intachable, aunque desconocían su actividad como auditor en la Caja de Previsión Social.
Una de las hipótesis que se abonó desde la aparición del cuerpo es la vinculada a la función de Pacheco como delegado fiscal, y su pasado como auditor en organismos provinciales, conocidos por las irregularidades contables, como la Caja de Jubilaciones y el Ministerio de Salud. Por cierto, lo investigadores siguen esta pista, entre otras.
“Lo único que yo le puedo decir es que Pacheco era muy reservado con su vida privada, sabía que estaba separado y que sus hijas y ex esposa viven en Buenos Aires, pero nunca tuvimos un problema con sus cosas familiares”, recordó un ex jefe del funcionario asesinado, a NOTIFE.
Del mismo modo, los vecinos dejaron trascender que, posiblemente el abogado y contador haya sido blanco de aprietes por el desempeño de sus funciones, siempre relacionadas a la auditoría de fondos públicos.
Consultados por los hechos concretos, los allegados a la casa de Pacheco dijeron que “no escucharon las tres detonaciones”.
El funcionario apareció muerto con tres disparos en la nuca, recostado sobre una colchoneta en el living de su casa, ubicada en calle Crespo 3725. Investiga el crimen, el juez de instrucción Rubén Saurín.
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