SIGUEN TOMANDO DECLARACIONES EN EL MISTERIOSO CRIMEN DEL CINEASTA
La confirmación de la falsa identidad utilizada por el prófugo de Interpol Raúl Luis Menocchio -que fingió ser Hugo Jara, secretario de Nozzi- fue un avance para la investigación que lleva adelante la Justicia correntina, pero aún no están despejados ni la autoría ni el móvil del brutal crimen.
El cuerpo de Nozzi, que estaba atado con cadenas a un ancla, fue hallado el 10 de marzo último con cinco balazos en el kilómetro 1.312 del río Paraná, a diez mil metros de donde se encontraba el yate, y se presume que su muerte tiene relación con una organización dedicada al lavado de dinero.
El Trasulag II, una embarcación que Nozzi no había terminado de pagar, ancló allí el 3 de marzo último y fue timoneado por el capitán Astorga, de 34 años, que trabaja en la conducción de embarcaciones de lujo privadas, trasladando yates y cruceros adonde se lo solicitan sus clientes.
El 28 de febrero último, Astorga habría sido contratado por Menocchio -que se habría presentado ante él como Jara- para guiar la embarcación hacia el paraje correntino de Rezpecki, un viaje por el río Paraná que completó en tres días.
Astorga declarará mañana ante la jueza Varela, quien intenta desanudar el misterioso crimen, aunque el capitán ya anticipó que no habría visto nunca a Nozzi y que todas los contactos que tuvo los realizó mediante gestiones de su falso secretario Jara.
A bordo del Trasulag II viajaron el simulador Menocchio, el empresario asesinado y otras dos personas que se presentaron ante la jueza Varela como el cocinero de la embarcación, Luis Ramírez, y Silvia Heredia, la presunta actriz de un filme que -se dijo en un primer momento- iba a producir Nozzi en la zona.
Pero efectivos de Prefectura hallaron el cadáver de Nozzi el jueves 10 y un día después detuvieron a Menocchio, Ramírez y Heredia en el interior del yate, donde también encontraron marihuana, cocaína, una gran cantidad de dinero en efectivo y un arma calibre 22, con la que se habría perpetrado el crimen.
Cuatro días más tarde, Menocchio -hasta entonces el secretario Jara- declaró ante la magistrada Varela que Nozzi había viajado hasta el lugar del crimen para concretar una operación de lavado de dinero de unos 10 millones de dólares.
El parecido físico del detenido Jara con un presunto homicida buscado por Interpol debido a un doble crimen en la capital de Paraguay, Asunción, alertó a los investigadores, quienes detectaron ayer la falsa identidad mediante un examen de huellas dactilares.
La Justicia confirmó de este modo que el detenido es en realidad Raúl Luis Menocchio, un enigmático empresario misionero de 43 años que estaría vinculado al submundo del hampa de la Triple Frontera.
Los investigadores establecieron que Menocchio, alias “El Gusano”, se habría realizado varias cirugías estéticas en el rostro, una de ellas denominada dermopigmentación, en la que se cambió el trazo de las cejas.
Con el descubrimiento de la falsa identidad, quedó reforzada la pista del lavado de dinero, debido a que Menocchio también está acusado de comercializar clandestinamente señales premium de la cadena HBO, una compañía donde Nozzi era gerente, aunque tampoco se descartan otras hipótesis.
Los investigadores dejaron trascender ayer que Menocchio habría comprado las cadenas y candados con los que fue encontrado el cuerpo de Nozzi, aunque todavía no determinó quien fue el autor material del homicidio, se informó.
El padre de Raúl Menocchio, del mismo nombre, fue dueño de un emporio yerbatero y ocupó altos cargos públicos, desde diputado nacional hasta presidente del Banco de Misiones.
Pero “El Gusano” es conocido en Misiones por la quiebra de su empresa yerbatera, un complejo situado en una zona conocida como Puerto Menocchio, que bajó las persianas hace más de una década.
Según se comenta en las calles posadeñas, “El Gusano” dejó deudas impagas en distintos bancos y a varios proveedores disconformes, por lo que habría pasado a la clandestinidad a mediados de los años 90.
Ya en Paraguay, habría invertido en una distribuidora de señales de cable cuestionada por explotar canales codificados sin la autorización formal de las emisoras propietarias.
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