SIGUEN VARADOS LOS CAMIONES QUE LLEVAN AYUDA A TARTAGAL
Los diez camiones enviados por el gobierno nacional con ayuda para los pobladores afectados del norte salteño no pudieron llegar hoy a destino por los deslaves en el río Tartagal, tras las lluvias de las últimas horas que deshicieron el badén construido en la ruta 34 sobre el río Seco.
El derrumbe de la ribera del río Tartagal hace unos diez días agravó la situación de los 70.000 habitantes de esta importante ciudad del departamento San Martín.
Los camiones, tres de ellos con 20 toneladas de alimentos, agua potable, frazadas, colchones y calzado, llegaron ayer a la capital salteña en un avión Hércules de la Fuerza Aérea fletado especialmente para atender a los afectados por el deslave del río Tartagal en un tramo de unas 12 cuadras, prácticamente en el centro de la ciudad.
El curso de agua, uno de los tantos afluentes de los ríos Bermejo y Tarija de Bolivia, es llamado por los pobladores “río de lluvia”, porque dependen de las precipitaciones, pero nadie sabe por cuánto tiempo más seguirá lloviendo en la zona.
El secretario de Planeamiento y Producción local, Roberto Vargas, explicó que la poca sustentación del terreno se debe a que está constituido por “un limo arcilloso, muy frágil”.
En el lugar del desastre, Vargas dijo que la presencia de ayer en la zona de funcionarios nacionales y provinciales sirvió para que, “en lo inmediato, es decir mañana”, envíen un ingeniero que “será responsable de construir espigones de hormigón que disipen la energía del Río Tartagal”.
Según los números oficiales, hay 65 familias ubicadas en tres centros de evacuados: el de Cáritas, el del Partido Renovador (que ganó la intendencia local) y el Hogar de Ancianos en Villa Saavedra.
Fuentes locales detallaron que 30 familias ya fueron ubicadas en casas que el gobierno provincial les alquiló, mientras que en el caso de los indígenas son siete las comunidades que recibirán ayuda de alimentos, colchones y ropa.
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