SILVIO RODRÍGUEZ: "NO TENGO NI IDEA QUÉ PASA CONMIGO"
Como Chico Buarque, detesta actuar en vivo; como Leo Masliah, odia las entrevistas. Por estos días, Silvio Rodríguez debe estar sintiendo el rigor de sus fobias. Ya agotó las entradas de sus shows del 12, 15, 16 y 17 de este mes en el Luna Park y le caen ofertas de reportajes como cascotazos. Le propusieron agregar una fecha más, que descartó de cuajo, y sólo acepta preguntas por mail. Su hermana y manager María de los Angeles, con esa gentileza cubana que no excluye diplomáticas negativas, justifica. “Que por teléfono no. Que si hubiera una sola posibilidad, te aseguro que no te lo negaría, pero Silvio ya está sumido en ensayos y finalizando otros trabajos que no puede dejar inconclusos, por lo que nos ha pedido que no le pasemos absolutamente nada más”.
Por mail, entonces, Rodríguez se muestra afable y modesto. “No tengo ni idea de qué pasa conmigo, por qué se agotaron tan rápido las entradas para mis shows. Quizá porque hace cinco años que no hago conciertos. No lo sé”.
Llegan pocas noticias tuyas a la Argentina. Además de los discos, ¿en qué andás?
Hago música, fotos, escribo un poco, preparo el material de dos discos propios que tengo entre manos, ayudo a otros músicos, leo y le dedico todo el tiempo posible a mi familia.
¿Estuviste actuando?
Durante el verano cantamos por las provincias. Hicimos 13 conciertos en ocho ciudades cubanas y viajamos unos 2000 kilómetros. Mucha carretera. Pero trato de no abusar. Yo necesito un buen espacio matutino para hacer las primeras cosas a mi aire. Entre esas cosas, estar cerca de mi hija Malva cuando despierta, entrar a Internet a leer las noticias y hacer un repaso de las personas y cosas que tengo que ver, dónde y a qué hora. Cuando no hay nada urgente suelo salir de casa a media mañana. Hasta hace pocos días tenía que estar en el estudio para grabar y mezclar un tema de Roy Brown, a quien le están haciendo un homenaje del que formo parte. Como ves, no tengo rutinas. No siempre es igual, afortunadamente
Tus dos últimos discos son bien distintos. Uno, “Expedición”, es sinfónico; el otro, “Cita con ángeles”, bastante acústico. ¿Qué tipo de concierto vas a dar en la Argentina?
No olvido lo sinfónico, pero los recitales van a ser muy trovadorescos. Me acompañan unos músicos maravillosos. El trío Trovarroco, de Villaclara, formado por Rashid López en la guitarra, Maikel Elizarde en el tres y César Bacaró en el contrabajo. A ellos se suman Oliver Valdés en la percusión y Niurka González en la flauta y el clarinete. Son conciertos totalmente acústicos, con un sonido de una calidez más bien íntima. Es música de cámara.
Tenés casi cuarenta años de carrera. ¿Hay algunas canciones que ya no podés cantar porque no tienen nada que ver con tu actualidad?
Eso me pasa poco. En realidad las canciones que no canto es porque estoy obligado a hacer siempre una selección. Salvo canciones sobre personajes históricos, creo que he hablado de las cosas desde una perspectiva bastante intemporal. Puede que eso me haya salvado y que por eso hoy pueda seguir contando que sueño con serpientes.
Después del hallazgo de Ry Cooder, que sacó a la luz esa cantidad de viejitos notables agrupados en Buena Vista Social Club, y el más reciente de Fernando Trueba, que puso en foco al genial Bebo Valdés, la música cubana exportable dejó de circunscribirse a las glorias de la Nueva Trova. Silvio Rodríguez toma el fenómeno con cierta acidez. “Comparando con la cantidad de música que hay en Cuba, podría decirse que (a Cooder, Trueba y compañía) les falta mucho por hacer. Eso sí: han demostrado que lo que pasa por sus manos inmediatamente se amplifica, se convierte en suceso y en dividendos.
Con 58 años, rodeado de hijos y nietos, doméstico, a Silvio Rodríguez le cuesta cada vez más salir de la isla. Manda saludos, disculpas por su poco tiempo, promete algún encuentro en Buenos Aires y responde la última pregunta sin ocultar su presente manso y crespuscular.
¿Cómo te trata el paso del tiempo? ¿Qué es eso de ser abuelo…?
Ya verás que es más bueno de lo que pudiera parecer. Ya verás.
Este contenido no está abierto a comentarios

