SIN BRILLO: RIVER GANÓ PERO MANTIENE LAS DUDAS
Hay ocasiones en que los triunfos alivian tensiones, insinúan recuperaciones. A River no le sentó de esa manera, por cierto, la victoria que consiguió anoche. No porque la ventaja de 2 a 0 que logró ante Libertad, de Paraguay, no le brinde tranquilidad; en todo caso, lo que al conjunto millonario lo debe molestar es que su actuación no ahuyenta las dudas en cuanto al rendimiento. Ese rendimiento futbolístico que ya casi lo marginó del torneo Apertura se repite -o apunta a eso- en la Copa Sudamericana, a pesar del triunfo.
Pese a todo, el equipo de Manuel Pellegrini aguarda confiado el desquite, que se jugará el 5 del mes próximo, en Asunción.
Malo es el mejor calificativo que le cupo al partido en el primer tiempo. Porque, de manera diferente, los dos equipos fueron intrascendentes, incapaces de concretar actuaciones que apenas superen la mediocridad. River lo fue con la pelota en su poder la mayor parte del tiempo, porque no supo darle utilidad ni desentrañar el cerrojo defensivo de su adversario.
Libertad no se paró muy atrás, pero tampoco mostró vocación por arrebatarles el dominio a los locales. Y así, River luchó contra sí mismo: en ese período, apenas generó algunas aproximaciones, que no se pueden contar como situaciones de riesgo frente al arco de Villar. Una de Darío Husain en el amanecer del encuentro y otra del Malevo Ferreyra, sobre la izquierda.
¿Por qué no jugó bien el conjunto de Manuel Pellegrini? Porque a Coudet le faltó sorpresa por su sector; porque Ludueña fue ineficiente en la conducción; porque Lucho González fue un socio intermitente, y, como consecuencia de todo ello, porque a Cavenaghi le llegó muy poco la pelota. Casi no hubo jugadas colectivas en el equipo millonario.
Por eso es comprensible que la ventaja para River haya llegado de una pelota parada: Ferreyra envió un córner desde la izquierda y Ameli convirtió con un cabezazo. Pero ésa fue la única diferencia que se pudo establecer; lo demás fue compartir mediocridad.
Poco cambió tras el descanso. Sólo que River tuvo algunos tiros libres que parecieron acercarlo más al arco rival. Pero poco más. Incluso el gol de Coudet llegó casi de casualidad, tras un rebote en un defensor paraguayo. En el tramo final, River atacó más; probablemente por la tranquilidad de un resultado favorable. Eso sí: el juego no cambió demasiado. River ganó, pero sufre esta realidad de un equipo que no se siente de la mejor manera. Con esta victoria apenas aligeró su dolencia, pero nada más…
Este contenido no está abierto a comentarios

