SIN FANTASMAS PARA JUGAR CON URUGUAY
Ni se la ve ni se la toca ni se la palpa. Pero ella, la bronca, ahí está, en plena ciudad de Piura, no tan lejos de donde se acaba el norte de Perú, exactamente en el sitio en el que desde ayer vive y proyecta revanchas la Selección argentina. Ni se los ve ni se los toca ni se los palpa. Y ellos, los fantasmas, no están o no parecen estar, ahora que un sol que no tiene nada de invierno se vuelca encima de todo el plantel que eligió Marcelo Bielsa y la mayoría de sus integrantes no vincula a la actual situación del equipo con el tropiezo sin olvidos del Mundial 2002. Bronca sí, fantasmas no. Así están, admitiendo que la palabra disgusto y la palabra México se les volvieron sinónimos luego de la derrota por 1-0 del sábado en la noche. Así están, mientras esperan que Piura, que entrega dulces bienvenidas, les conceda un retorno a la alegría.
“Más que una comparación con el Mundial de Japón —analiza el Kily González—, donde es cierto que ganamos el primer partido y perdimos el segundo, nuestra situación me recuerda a la de la Copa América del 99. Ahí también nos fue mal en el segundo partido (aquel 0-3 con Colombia, con los tres penales errados por Martín Palermo) y después nos tocó Uruguay, ganamos y pasamos”. No hay gestos de molestia o de resignación en la cara del Kily. Tampoco en las de sus compañeros. A pesar de una frustración fresca, nadie lleva el aspecto de estar vencido.
Entre los jardines del hotel Río Verde, nueva sede de las ambiciones de la Selección, Juan Pablo Sorin va parte por parte. Y no enlaza la secuencia de los dos primeros partidos en Japón (victoria con Nigeria y caída con Inglaterra) con la experiencia argentina en Chiclayo (goleada a Ecuador, traspié ante México). “El Mundial y la Copa América son dos torneos distintos —especifica— y las condiciones son diferentes, porque aquí se clasifican dos de los que salen terceros. Yo no asocio un caso con el otro. Lo que sí tengo es bronca porque suele pasarnos que en la primera llegada del rival nos hacen goles y después dominamos, pero no podemos cambiar las cosas porque, justamente, nos cuesta mucho hacer goles”. No es muy diferente el análisis de Javier Zanetti, otro que pasó por aquel Mundial y juega esta Copa América: “Es cierto que nos vienen ocurriendo cosas así torneo tras torneo, pero lo que da sensación de bronca es que llegamos más que México y, sin embargo, no sacamos un resultado favorable”. No lo asusta la referencia de que tanto hace dos años como en este presente, tras las dos fechas de comienzo, Argentina marchaba y marcha tercero en su grupo debajo de dos rivales que le llevan un punto. Zanetti no vacila: “Ese antecedente no pesa. Ahora sólo pienso en ganarle a Uruguay”.
La relación entre las oscuridades del Mundial y las incógnitas de esta Copa surgen de la voz de dos que estuvieron aquella vez y hoy también, aunque como suplentes. Pablo Cavallero apunta: “De alguna manera, esto me recuerda a lo de Japón y encima lo tenemos más fresco por esta última Eurocopa, en la que hicieron más negocio los que juegan a defender que los que juegan a atacar”. Y Diego Placente se vale, como muchos, de la palabra de la jornada: Bronca. “Da bronca perder como perdimos con México y da bronca depender otra vez del último partido. Pero el equipo está bien y eso también vale”.
En un tono que no difiere mucho del que exhibieron horas después del debut triunfal ante Ecuador, los jugadores no escogen las lágrimas para analizar su presente. “Yo aquel día de la eliminación en Japón estaba en la tribuna —evoca Javier Mascherano—, porque era uno de los pibes que hacía de sparring de la Selección en las prácticas. Pero esto es diferente. Estamos muy tranquilos. Y me siento muy seguro de que le ganaremos a Uruguay”.
Bronca sí, fantasmas no. Casi una consigna argentina en horas de recuperación que van en busca de horas de sonrisa. Acaso Javier Saviola, ansioso de regresar a los goles, consigue la mejor síntesis de lo que expresa esa posible consigna: “Si vos llegás seis veces y tu rival una sola, es normal que un resultado al revés te fastidie. Lo bueno es que ya viene el próximo partido y podemos revertir el momento. Estamos en condiciones de hacerlo”. Lo dice seguro, tratando de que se fugue la bronca y de que ni se asomen los fantasmas, mientras el sol de Piura sigue iluminando.
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