SIN LA PRESENCIA DEL PRESIDENTE, EN ROSARIO SE CELEBRÓ EL DÍA DE LA BANDERA
Entre niños con gorros celestes y blancos, y banderines argentinos
agitados por grandes y chicos, el Golden Retriever se destacaba vestido
con una camiseta argentina. Se llama Beckham, y ayer miraba con extrañeza el desfile del 20 de junio. Mientras el perro y su dueño, Ariel, se
mojaban, otra asistente, Cristina, se quejó: “Vine por el espectáculo, a ver la bandera. Si es por ellos (señaló al palco) me quedo durmiendo hasta las dos de la tarde”. Los motivos fueron diversos, y la voluntad de desafiar al mal tiempo, pareja para las 25.000 personas que se convocaron en el Monumento a la Bandera. La lluvia amenazó desde temprano, y fue una realidad varias veces hasta el mediodía. El peor chaparrón se produjo cuando el desfile ya había comenzado pero cuando pasó la bandera más larga del mundo, del proyecto Alta en el Cielo, las nubes habían dejado lugar al sol. Los niños de una escuela de José León Suárez que se ganan la vida como cartoneros, y viajan en el tren blanco todos los días se mezclaron con una señora paqueta de San Isidro y miles de rosarinos que fueron a levantar esa bandera colectiva. “Es una sensación hermosa porque ves toda la gente que colabora con un fin común”, sintetizó Nora Martínez, una de las que respondió a la convocatoria.
Si bien desde la radio lo habían anunciado un buen rato antes, la mayoría de los presentes se dio cuenta de que el primer mandatario no vendría cuando empezó el acto. Entonces se habían retirado las columnas de los grupos piqueteros Federación Tierra y Vivienda y Barrios de Pie. Cuando habló el gobernador Jorge Obeid otros carteles se levantaron. Fueron los que acusan a “Los inundadores”, responsables políticos de la catástrofe hídrica de la ciudad de Santa Fe, que había llevado un grupo de afectados. Desde temprano por la peatonal Córdoba bajaban ríos de personas que querían asistir al desfile cívico militar. En cada parada de colectivos céntrica bajaban grupos con sus banderines y gorros celeste y blanco. Las distintas formaciones militares, las colectividades y los veteranos de la guerra de Las Malvinas (muy saludados por el público), ocupaban sus lugares. Antes del comienzo del acto -casi una hora después de lo anunciado-, la Fanfarria Alto Perú del Regimiento Granaderos a Caballo amenizó la espera con música popular, como “Resistiré”. Después tocó la marcha de San Lorenzo, el himno nacional y la marcha Mi Bandera.
La ausencia de Kirchner restó una de las atracciones al acto. Nancy
Ramírez, de 25 años, recorrió los 490 kilómetros que separan Tostado de
Rosario para conocerlo. Por primera vez vino al acto del 20 de Junio en
la ciudad. “Habla mucho con la verdad”, justificó el esfuerzo. También
Pancho Chevez, el joven discapacitado que vive en el hogar San Roque y
toca con León Gieco, fue a conocer al presidente. Y maldijo la lluvia.
La decepción fue patente en la cara de Viviana, una mujer que trabaja
todos los días como empleada de limpieza en casas de familia. “Es una
falta de respeto a la Bandera que no haya venido. Encima tuvimos que
esperar tanto. Qué podemos esperar si ellos no son formales. Además, me levanté a las 7 el único día de la semana que puedo descansar”, liberaba su bronca mientras empezaba el acto. Más de 20 empleados del Ministeriode Desarrollo Social de la Nación estaban asignados a recoger las cartas y mensajes al Presidente. Pero no era lo mismo.
Con la misma desilusión, el creador del proyecto Alta en el Cielo,
Julio Vacaflor, relató la llegada de contingentes de todo el país para
aportar su retazo a la bandera. “Si anoche pudieron venir los chicos del
tren blanco de los cartoneros de José León Suárez, por qué el presidente
no toma la precaución de pasar la noche en Rosario y se termina con esta
definición de último momento sobre su presencia”, afirmó el creador de
Alta en el Cielo.
“Cada retazo es una historia. Siempre se dice que hay 9.000 metros, pero no se tiene en cuenta lo que eso significa para cada una de las personas que aporta su retazo de tela”, afirmó. La bandera se desplegó esta vez desde tres puntos: San Juan y avenida Belgrano, la sala de las Banderas del Monumento y el Parque de España. Con el mismo ímpetu que inventó esa enseña, Vacaflor lanzó su nueva iniciativa, que consistirá en construir una escuela con aportes de un ladrillo. “Si demostramos que podemos hacer la bandera con esfuerzo y un poco de locura, cómo no vamos a poder hacer esto”, dijo.
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