SIN SALIDA EN EL CONFLICTO POR LAS PAPELERAS
En una jornada marcada por el endurecimiento de ambas posiciones, la Argentina y Uruguay profundizaron sus diferencias respecto de la instalación de dos plantas de pasta celulósica en Fray Bentos, frente a la costa entrerriana.
Mientras la administración de Néstor Kirchner habló por primera vez de la existencia de una “controversia” con Uruguay y el gobierno de Tabaré Vázquez rechazó una protesta formal que le envió Buenos Aires, los vecinos de Gualeguaychú ratificaron su decisión de cortar pasado mañana dos de los tres puentes que comunican a ambos países, en rechazo a la instalación de ambas fábricas.
Esa decisión creará un grave inconveniente para quienes ese día decidan viajar por tierra hasta Uruguay para pasar las fiestas de Fin de Año o comenzar sus vacaciones.
Ayer al mediodía, el gobierno uruguayo difundió en su portal oficial la respuesta a la nota de protesta que la Argentina le había enviado hace dos semanas: negó haber incumplido tratados internacionales y dijo que las plantas “no producirán afectaciones significativas al ambiente. No se individualizan concretamente las normas jurídicas presuntamente vulneradas, lo cual deja el acto de protesta carente de fundamento y valor jurídico”, dice el documento de tres páginas.
Pero para cuando esa carta llegó a manos argentinas, el gobierno de Kirchner ya había enviado una segunda nota de protesta a Uruguay. Ocurrió anteayer y el eje central de la comunicación fue el pedido para detener la construcción de las obras hasta tanto se cuente con “un informe de impacto ambiental objetivo”.
Ayer, el canciller Jorge Taiana y varios funcionarios -el vicecanciller Roberto García Moritan; el encargado de Asuntos Ambientales del Palacio San Martín, Raúl Estrada Oyuela, y el embajador en Uruguay Hernán Patiño Mayer- recibieron a la delegación entrerriana. El gobernador Jorge Busti; el vicegobernador Pedro Guastavino; el intendente de Gualeguaychú, Daniel Irigoyen, y varios integrantes de la Asamblea Ambiental se acomodaron en el piso 13° del ministerio.
Los cortes, ausentes
Participantes de la reunión -que duró casi dos horas- aseguran que el tema de los cortes de ruta “ni se mencionó”. La situación del Gobierno no deja de ser delicada: aunque ayer dio su apoyo público al reclamo entrerriano no puede justificar ni alentar un delito como lo es impedir el libre tránsito.
Tras el encuentro hubo una conferencia de prensa. El vicecanciller describió el tema como una “controversia” con Uruguay y explicó que tras las últimas acciones de la Argentina quedó abierto “el camino jurídico”. Se refería a la decisión oficial de llevar la cuestión a la Corte Internacional de Justicia en el caso de que Uruguay se niegue al nuevo pedido de paralización de obras.
Al atardecer, el Gobierno difundió un comunicado en el que informó que sigue “fuertemente preocupado por la continuación de la construcción” de las papeleras sobre el río Uruguay y sostuvo que el vecino país “vulnera tratados internacionales”. Esto “pone en riesgo la tradicional cooperación entre la Argentina y Uruguay a todos los niveles”, agregó el escrito.
“Hay que manejar [esto] con mucho cuidado porque puede destruir una amistad, una relación que ha tomado el sacrificio y el esfuerzo de mucha gente que ya no está, que luchó por la democracia y por los derechos humanos, por el desarrollo económico y social de nuestros pueblos y que no se puede tirar por la ventana, dando manija a diestra y siniestra”, opinó Gargano.
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