SIN SORPRENDER, GASTÓN PAULS SIGUE DE CERCA LOS PASOS DE LOS TRAVESTIS
Si la idea de “Ser urbano” es mostrar las historias que la ciudad tiene ganas de contar, evidentemente la urbe anda muy perezosa. ¿El rating lo avala?, ¿hay otra explicación para las reiteradas ocasiones en que el travestismo se adueñó de la escena? Con este tema había debutado Gastón Pauls hace más de cuatro meses, allá, en el arranque del ciclo, con su más que elocuente informe “Mujeres que hacen pis paradas”.
La prostitución fue en su momento el eje inevitable. Pero no fue la única variante. A los travestis prostitutas le siguieron los travestis peluqueros que, claro, no sólo peinaban o ensayaban algún rulito sino que, además, cumplían con la condición esencial: ser travestis. Encariñado con el tema, Gastón volvió anoche sobre la misma cuestión. Esta vez quiso encontrar a su viejo/a amigo/a de aquel primer programa y para ello rumbeó hacia Godoy Cruz en donde, como era de esperar, se encontró con más y “nuevas” historias de…. travestis!.
Para colmo, a la escasa diversidad temática que anda ofreciendo por estos días el propio programa de Telefé, no se pueden olvidar las parecidas, semejantes, idénticas o clonadas propuestas que aparecen desde otros canales. “Kaos en la ciudad”, por nombrar sólo uno, también se cansó de mostrar travestis en sus más variados escenarios. Quizá buscando una vuelta de tuerca para un tema trillado, Gastón Pauls apeló a la historia. La idea era mostrar qué había sido de la vida de Mónica, partícipe del primer programa. ¿Y qué había sido?, había retomado los estudios…
Como siempre ocurre, “una historia trajo a la otra”. Caminando por Godoy Cruz Gastón conoció a dos hermanos/as travestis que no pasaban los 20 años y, más tarde, fue a conocer a otro más adulto. Un travesti “Costumbres argentinas”. De esos formados a la luz de los ochenta. Como puede verse, al programa no le falta voluntad para encontrar variantes a un mismo tema. Pero, ¿da para tanto?
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