SIRENAS Y CAMPANADAS EN LA TIERRA NATAL DEL PAPA
Las sirenas ulularon y las campanas de las iglesias doblaron mientras los dolientes polacos lloraron hoy a su amado compatriota Juan Pablo II.
Las iglesias de la capital polaca estaban repletas de multitudes de fieles y miles de peregrinos acudieron a una misa en la Catedral Santa Ana de esta capital. Ante la falta de espacio, otros miles permanecieron parados afuera, mirando la ceremonia religiosa a través de una pantalla gigante de televisión.
Banderas polacas rojas y blancas atadas con cintas negras flameaban en toda la ciudad, y las sirenas sonaron al mediodía, anunciando que comenzaban los servicios especiales.
El Papa es reverenciado en este país de mayoría católica como un líder nacional y espiritual, por su papel inspirador de la resistencia al régimen comunista, que cayó pacíficamente 1989-90.
La población se reunió posteriormente para una misa en la Plaza Pilsudski de Varsovia, la ex Plaza Victoria, donde el Papa ofreció un histórico servicio religioso en 1979, durante su primer visita como pontífice a la por entonces Polonia comunista. Ese viaje alentó la oposición al régimen.
En su población natal de Wadowice, un busto inmenso del Papa fue trasladado desde la municipalidad hasta el frente de la Basílica de Santa María, donde fue bautizado. Permanecerá allí hasta que lo reemplace una estatua de Juan Pablo II.
En Cracovia, donde se desempeñó como arzobispo, cientos de personas dejaron flores, colocaron velas y se pararon en silencio contemplando la ventana de su vieja residencia oficial, mientras otros se detuvieron allí durante algunos instantes para rendirle tributo en un día cálido y soleado de primavera.
Juan Pablo solía aparecer en la ventana y hablar con la gente durante sus visitas a Polonia como Papa.
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