SMATA Y GENERAL MOTORS LLEGARON AYER A UN ACUERDO
El conflicto que se suscitó desde el martes hasta ayer pasado el mediodía entre los trabajadores de la planta en Alvear de General Motors (GM) y la empresa por el despido de 34 operarios técnicos, llegó a su fin ayer tras una reunión entre delegados gremiales y directivos de la multinacional quienes llegaron a un acuerdo: de los 34 empleados despedidos cinco serán reincorporados, mientras que los 29 restantes cobrarán el 180 por ciento de sus indemnizaciones más 6 mil pesos por cabeza, y gozarán de los beneficios de la obra social por 6 meses. Así, el paro de la producción que mantenía inactiva la fábrica automóviles de capitales estadounidenses terminó ayer.
“Hemos decidido levantar la medida porque logramos llegar a un acuerdo en la negociación. De los 34 compañeros despedidos, cinco que estaban con baja médica serán reincorporados. El resto será indemnizado con todo lo que marca la ley más un plus de 6 mil pesos. No es lo ideal, porque lo que hubiéramos querido era la reincorporación de todos, pero hicimos lo mejor que pudimos”, dijo Marcelo Barros, secretario general del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) de Rosario.
Barros agregó que otro de los ítems acordados fue que a “todos los operarios despedidos le mantengan los aportes de la obra social seis meses más”. “Además, logramos la promesa de que se firme un acta en la Secretaría de Trabajo donde General Motors se comprometerá a que no haya más despidos por reestructuraciones en la empresa por un tiempo determinado. También conseguimos que ante cualquier problema puntual de salud –de cualquiera de los compañeros– estos puedan ser cambiado de sector para impedir el agravamiento de la situación”, explicó Barros. Y agregó que “desde la compañía se comprometieron a abonar toda la deuda en un plazo mínimo de tiempo”.
El conflicto en la empresa instalada en Alvear desde 1998 –donde trabajan 1.200 personas– se generó el martes tras la decisión de sus directivos de “reorganizar funciones para mejorar la eficiencia”, lo que terminó redundando en las cesantías. Desde el gremio, se les respondió en su momento que los despidos eran “sin causa e imprevistos” y que querían “mantener las fuentes de trabajo”. Desde el primer momento, los trabajadores decretaron el estado de “asamblea permanente” y en solidaridad con los despedidos realizaron paros por turno en la cadena de producción de la automotriz.
A la puja patronal-sindical se le sumó la voz del ministro de la Producción de Santa Fe, Roberto Ceretto, quien declaró el miércoles –en concordancia con la empresa de capitales norteamericanos–que se trataba de una “reestructuración” y que muchas veces había “gente que sirve y gente que no” dentro de una fábrica. Desde la otra vereda y el mismo día, el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, calificó a los despidos de una “provocación” empresarial.
“Echar personal cuando la industria automotriz está en plena expansión no es otra cosa que una provocación”, enfatizó el líder gremial luego de un acto realizado en San Lorenzo.
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