SOBRE LOS MITOS URBANOS, LA INFORMACIÓN MALICIOSA Y LOS CORTESANOS
En Julio del año pasado, el portal de Noticias Notife.com publicaba una investigación periodística titulada LAS VICTIMAS FATALES POR LA INUNDACION SON MÁS DE 23, firmada por quien escribe estas líneas.
En aquella oportunidad, recuerdo que tuve que reconocer un error en uno de los casos mencionados como víctimas fatales por la emergencia hídrica. El “Caso Kratky”, enseñó, no sólo a conocer hasta el dolor el término veracidad, sino reconocer en los medios de comunicación una especie de vacío, que se crea cuando (no en todos los casos) alguien cae en desgracia.
Un reconocido comunicador social, adicto al susurro al oído del ahora Senador Nacional, instaba al, entonces, Ministro Carlos Carranza a iniciar acciones legales contra los “imprudentes y operadores radicales” que alimentaban “mitos urbanos” y difundían “información maliciosa”. Y Carranza, acostumbrado a la lógica de la instantaneidad electrónica disparó: “esta semana me presento en Fiscalía”. Era Julio del año pasado.
El informe que “no tenía referencias ciertas” y “era malicioso y oportunista” fue, cuanto menos, refrendado por dos voluminosos expedientes del Ministerio de Gobierno, en respuesta a los pedidos de informes que habían firmado, meses antes, dos legisladores de la oposición.
Los expedientes me habían demostrado algo: El “caso Kratky” era tan complejo que, aún hoy, tengo las sospechas que su cuerpo fue confundido con otro, que tal vez nunca fue reconocido. Hoy, el cuerpo de “pocito” o “coquito” Benigno Oscar Kratky descansa en el Cementerio Municipal, bajo el Nro. de Orden 1095/03 en el nicho Nro, 30 de la Sección 51, fila 5 GDE. Aquellas dudas que planteaba el año pasado siguen intactas: por qué informaron tarde del deceso, por qué informaron que el cuerpo fue encontrado en las cercanías de la Cancha de Colón cuando en realidad, aquel hombre encorvado y a punto de cumplir 71 años fue hallado sin vida en su propio domicilio de barrio San Lorenzo. La lancha de la Prefectura Naval Nro. 4.103, a cargo del ayudante de 2a. VENEGAS, sería la que encontró sin vida el cuerpo de “pocito”. Pero el barrio sabe que no fue así.
El 10 de mayo el cuerpo de Kratky fue reconocido por sus familiares, pero la policía seguía informando el 20 de Mayo que “el masculino” ubicado en el lugar 21 de la nómina de víctimas fatales era un “NN”. Sin embargo, ya había sido identificado por su sobrino en la morgue del Hospital José María Cullen diez días antes y sepultado en el Cementerio Municipal.
Punto y aparte.
Entre tantas muertes vinculadas estrechamente a la emergencia hídrica, el “Caso BOVINO” marca un antecedente en cuanto a la relación “Estado – Víctima”. A Saber: La División Judicial de la Unidad Regional 1 informa que, en el caso de LUCIA BOVINO, “hubo intervención en el caso del médico policial (…) que oportunamente la Sub Comisaría Tercera informó que en fecha 2 de Mayo de 2003, a las 8,30 horas , el Sargento Ayala dejó constancia del fallecimiento de Bovino, que se encontraba evacuada en la casa de un particular en el Barrio Las Flores II, y dejó de existir a los 73 años en la casa de PATRICIA BATISTUTA quien alojaba a Bovino por su condición de damnificada. El médico Policial, Miguel de Feo determinó el deceso como “muerte natural por insuficiencia cardíaca, no aconsejando autopsia”. Así consta también en el acta de defunción Nº 490, Tomo 2º B de fecha 6 de mayo. El parte médico será más amplio: Bovino muere por “paro cardiorespiratorio, fibrilación ventricular, antecedentes de enfermedad pulmonar crónica, hipertensión arterial e insuficiencia cardíaca”. A pesar de que la Policía toma intervención, no se labraron actuaciones judiciales.
El Estado, en este caso a través de la Policía, certificó el deceso de Bovino, como en los otros 23 casos oficializados por el Gobierno. Pero Bovino no está en la lista de personas cuyo familiares podrán cobrar una reparación económica por la pérdida.
Los abogados contratados por el Ente Para la Reconstrucción reconocen en privado que el “Caso Bovino” debería estar contemplado por la Ley de Reparación. También, en absoluto silencio, se comunicaron dos veces con los familiares de María de los Milagros Duarte, quien falleció el 5 de mayo en el Club Santa Rosa. La mujer, de 43 años, dejó de existir por falta de asistencia médica en el centro de evacuados.
La Casa de los Derechos Humanos de Santa Fe ofreció una conferencia de prensa donde se detalló la existencia de 43 víctimas fatales vinculadas a la emergencia hídrica, sumado a un caso de muerte intrauterina, a la que debe agregarse un desaparecido. Todos ellos, por cierto, no registrados en la nómina oficial de muertos.
Ahora, todos saben que LAS VICTIMAS FATALES SON MÁS DE 23. Como informábamos en julio del año pasado. Nosotros, “los maliciosos”. Nosotros “los generadores de mitos urbanos”.
Nosotros, “los que no teníamos referencias ciertas”.
Nosotros, los que entendimos que la historia escrita por vencedores esconde o miente, como la recuperación de un axioma de la cultura Inca.
Nosotros, llenos de errores, llenos de defectos y de faltas aceptadas.
Nosotros, los acusados de batir el parche de los tambores agoreros y perversos.
A un año de las inundaciones. Un año de eufemismos. De negaciones, y ausencias breves y definitivas.
Nosotros informamos.
Hoy, nos tomamos la licencia de opinar sobre aquello.
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