SOBRE PREMIOS Y CASTIGOS
Cualquier noche en la redacción de un periódico es casi idéntica a la anterior. Sentado, frente a una máquina inanimada, el periodista espera la declaración del funcionario, el parte de prensa que le otorgue un poco más de sentido a la profesión. Y, entonces, suena el teléfono. Del otro lado la voz dice: “Hay un motín en Coronda, no sabemos nada, pero nos confirmaron desde adentro que la cosa se puso fea y que los familiares están muy preocupados…el quilombo se inició en los pabellones 10 y 12 y parece que se prolongó a otros”. -Y qué pasó, por qué se inció, pregunté, confirmando seguidamente mi estupidez. ¿Qué iba a pasar?. Al lado mió descansaba manso un informe brutal de la Coordinadora de Trabajo Carcelario, entregado a una delegación de las Naciones Unidas días atrás.
Lo leí nuevamente, con fruición, para buscar antecedentes, rastreando el motivo. “La población carcelaria del Penal de Coronda se duplicó desde 1998 a la actualidad, además el 55% de los internos de las cárceles no tienen sentencia firme, están procesados. Si se extiende la cifra a los detenidos en las comisarias de la provicnia, el porcentaje trepa hasta el 80%”, dice el dossier que está en mano de los delegados de la ONU.
El viernes pasado, en el programa REGISTRO DE RADIO, que se emite por LT 10, el Director del Servicio Penitenciario de la Provincia, Armando de Martín, confirmaba las cifras del informe de la Coordinadora de Trabajo Carcelario sobre los presos que están “a la sombra” sin sentencia firme de un juez de ejecución penal.
De Martín además dijo que el juez de sentencia de Coronda hace un año y medio que no trabaja, que había pedido licencia y que no había sido reemplazado.
– ¿Pero cómo que no fue reemplazado?
– Nosotros hicimos los pedidos pertinentes, pero es una decisión del poder Judicial – respondió el funcionario-.
En marzo de este año un brutal motín con toma de rehenes en la Alcaidía de la Jefatura de Policía de la Provincia había encendido la alarma. La “Piojera”, tal como se conoce al calabozo mayor de la policia santafesina, estaba sobrepasada. Desbordada.
-Según el informe de la Coordinadora de Trabajo Carcelario, hay internos que manifestaron que usted les dijo que “iban a Coronda como forma de castigo”. ¿Es cierto ésto?, se le preguntó a De Martín.
– El sistema penitenciario también tiene un régimen de premios y castigos. Hay presos (en la cárcel de Coronda) que son rosarinos y que tienen una excelente conducta. Es lógico que se busque que ellos estén más cerca de sus familiares, que se los tralade a Rosario.
Dice Loic Wacquant, autor del libro “Las cárceles de la miseria”: “El cambio desde el Estado anuncia la aparición de una nueva forma de gobernar la miseria, que une la mano invisible del mercado de trabajo descalificado y desregulado con el puño de hierro de un aparato penal intrusivo y omnipresente”.
El Estado tiene una aceitada organización en cuanto a la represión del delito. Ahí estaban las TOE poniendo orden. Buscando “la paz”dentro del penal.
-¿Usted cree que el sistema penitenciario santafesino sirve para regenerar a un delincuente, para volver a reinsertarlo en la sociedad?, le preguntamos al Director del Servicio penitenciario en marzo.
-No
No cree en ésa posibilidad, pero si en los “premios y castigos”.
Desconocemos si el muerto de la reyerta era (para el imaginario social)un “mounstruo violador de niños” o un ladrón de gallinas.
¿Habrá sido ése el castigo?.
Considerando que, según los informes carcelarios, varios internos tienen tuberculosis y que jamás vieron a un psicólogo, tal vez haya sido un “premio” salir de ese infierno, y disfrutar la sensación del aire en la cara. Pagando al contado, con la muerte, semejante capricho.
“La causa del delito es el mal comportamiento de los individuos y no la consecuencia de condiciones sociales” dijo Willian Bratton, ex jefe policial en Nueva York durante la gestión de Rudolph Guliani.
El ex Subsecretario de Seguridad de la Provicnia de Santa Fe, Enrique Alvarez (hoy en la SIDE) fue uno de los impulsores de la llegada de Giuliani a la Argentina, en los tiempos en los que asesoraba a Carlos Reutemann en la Convención Constituyente.
Todo sigue una línea.
Por “suerte”, ahí estarán las TOE, el GOE y la Brigada de Infanteria, para poner orden. Para recuperar la “paz”.
Para que entendamos que todo se trata de “premios y castigos”.
Este contenido no está abierto a comentarios

