SOBRESEEN A LA POLICÍA ACUSADA DE AGREDIR A SUSANA ABALO
La jueza en lo correccional Nº4, Graciela Sedda, dictó el sobreseimiento de la oficial ayudante de la policía Claudia Beatriz Mendoza en la causa en la que se la acusaba de provocar lesiones cortantes a la militante social Susana Abalo, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, hace casi un año. La magistrada tomó la decisión después de comprobar que a la hora de la agresión a Abalo, Mendoza trabajaba en una comisaría de la ciudad.
Luego, su abogado defensor, Fernando Censi, presentó una lista de personas que la vieron desempeñando sus tareas en la comisaría 13ª el 10 de octubre del año pasado, en el momento que era agredida Abalo.
La militante de la comunidad cristiana Mensajeros de Jesús denunció que fue atacada por una mujer cuando estaba en el baño de la facultad y mostró los cortes que supuestamente le hizo la agresora.
Con la descripción aportada por Abalo, la policía elaboró un fotofit y más tarde una llamada telefónica a un profesor de la militante, de contenido amenazante y realizada desde la casa de la mujer policía, dirigió las sospechas hacia Mendoza.
Sin embargo, Abalo no fue categórica cuando tuvo que reconocer a la sospechosa en rueda de personas y sólo dijo que era “la más parecida” a la mujer que la atacó en la facultad. Lo mismo ocurrió en el reconocimiento de voces, donde tampoco aseguró que la de Mendoza fuera igual a la de su agresora.
Lo que terminó por convencer a la jueza sobre la inocencia de Mendoza fueron los testimonios de varias personas que aseguraron inequívocamente que el 10 de octubre del año pasado, cuando ocurrió el hecho denunciado por Abalo, la mujer policía atendía la guardia de la comisaría 13ª. Mendoza trabajaba allí luego de haber sido trasladada de la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional II, donde se desempeñaba anteriormente.
Para el fiscal Esteban Franicevich las declaraciones de los testigos fueron “contundentes” y así lo entendió Sedda, quien en algún momento quiso hacer un careo entre la acusada y la víctima y no pudo concretarlo por la ausencia de Abalo, quien se había alejado por un tiempo de la ciudad luego de protagonizar otro incidente, que denunció como un secuestro y que aún no fue esclarecido.
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