SOBRESUELDOS: CAVALLO AFIRMA QUE SÓLO VA A HABLAR CON EL JUEZ
La voz de Domingo Cavallo con su inconfundible tonada cordobesa apareció al otro lado de la línea. El ex ministro de Economía responde hola, como si atendiese el teléfono en Buenos Aires. Eran las 17 en Argentina y las 16 en Boston cuando Clarín lo sorprendió en su casa de las afueras de la ciudad.
—Doctor Cavallo, queremos hacerle un reportaje para que cuente cómo funcionaba el sistema de sobresueldos…
—Pero qué poca memoria tienen los medios…
—¿Por qué?
—Porque de este tema ya se habló en los años 1993 y 1994 y ahora lo presentan como si fuera una gran novedad.
—Bueno, entre las novedades están las revelaciones de un ex asesor del directorio del Banco Nación…
—Pero, por favor…, no vamos a promocionar el libro de Enrique N’Haux. Todo esto es una gran pantomima.
—Esa es su visión y por eso, doctor, queremos hacerle un reportaje…
—No, de ninguna manera. Yo sólo voy a hablar ante el juez.
Cavallo, profesor de la Universidad de Harvard, está citado a declarar el próximo martes 17 por el juez federal Jorge Ballestero. Lo convocaron a indagatoria junto al ex ministro de Defensa, Oscar Camilión, y al de Justicia, Raúl Granillo Ocampo.
El ex ministro de Economía es uno de los protagonistas del escándalo desatado por el pago de sobresueldos durante el gobierno de Carlos Menem. Pero, a diferencia de sus colegas de Gabinete, Cavallo fue el único que reclamó a los funcionarios que incluyeran los sobresueldos en sus declaraciones juradas de impuestos. Esas declaraciones juradas son para Ballestero una prueba de que existió el pago que habría llegado hasta los 100.000 pesos-dólares mensuales en algunos altos funcionarios.
La estrategia de los abogados de Cavallo consistirá en señalar que aquello no fue delito. “Nadie confiesa un crimen”, deslizaron en obvia referencia a que lo declaraban ante la DGI. Argumentan que el pago de los sobresueldos estaba legislado por una ley, secreta pero ley al fin: la 18302 “S” con la que se asignaron fondos reservados a la SIDE para ser distribuidos entre dirigentes políticos y funcionarios.
El caso de los sobresueldos volvió a estallar con una carta de María Julia Alsogaray publicada en el diario La Nación y ya genera polémica en la antesala de la campaña electoral: ayer Elisa Carrió reiteró sus denuncias y pidió que investiguen a funcionarios actuales que se desempeñaron en cargos públicos durante el menemismo. La cantidad de investigados muestra que no se trataba de pagos aislados sino de todo un sistema.
Pero desde el último martes, cuando este diario publicó en exclusiva las revelaciones del libro de Enrique N’Haux, uno de los fundadores de la Fundación Mediterránea y asesor del directorio del Banco Nación, Cavallo volvió al centro de la escena.
En Maquiavelo no conoció a los argentinos…, una novela basada en hechos y personajes reales, se cuenta que los directores del Banco Nación recibían el sobre con el plus salarial la primera semana de cada mes, de manos del pagador del Ministerio de Economía. Este funcionario, un cordobés de íntima confianza del ministro, cruzaba tranquilamente por la Plaza de Mayo y pasaba frente a la Casa Rosada, llevando de incógnito en una mochila de estudiante colgada a la espalda, cientos de miles de pesos.
Claro que junto al sobresueldo, que distribuía despacho por despacho, iba el formulario de la Declaración de Ganancias. Allí en el ítem Otros, Rubro 2 “Justificaciones de variaciones patrimoniales”, estaba escrito a máquina “Ley Secreta 18302 ‘S’, artículo 1ø”, para indicar cómo se debía declarar el importe. Eso es lo que hoy compromete a Cavallo.
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