SOBREVIVIÓ AL MAREMOTO Y QUIERE VOLVER PARA AYUDAR
Romina Cantón, rosarina de 26 años y licenciada en administración hotelera, se encontraba junto a su marido norteamericano, John Krueger, disfrutando de su luna de miel en una cabaña junto al mar en un balneario ubicado al norte de Phuket (Tailandia), cuando se produjo el maremoto que el 26 de diciembre asoló a varios países del sudeste asiático y dejó un saldo de más de 150 mil muertos. La joven sobreviviente, quien regresó ayer a Rosario para reencontrarse con sus familiares, aseguró que volverá al lugar de la tragedia junto a su marido para colaborar con las tareas de rescate y ayuda humanitaria. “Vamos a volver a Tailandia y nos vamos a poner en contacto con una ONG.
Cuando consideremos que hemos devuelto todo lo que ellos nos han dado, nos radicaremos en los Estados Unidos”, contó ayer Romina, quien estuvo internada tres días, durante los cuales debió presenciar escenas de dolor y desesperación.
“No tengo miedo de volver allá. Por el contrario, es una necesidad, es una forma de cerrar las heridas”, aseguró la joven.
En el preciso momento en que se desató el maremoto que arrasó con poblaciones enteras, Romina se encontraba a pocos metros del mar. Había terminado de ducharse y su marido estaba preparando una mochila con la intención de emprender una excursión esa misma tarde. Pero los planes de la pareja cambiaron violentamente cuando el mar se enfureció y lo inundó todo. La cabaña resultó arrasada por el embate de las aguas y ella quedó separada del marido. Sólo dos horas y media después –que parecieron durar una eternidad– logró encontrarse con su esposo. Pero antes debió luchar por su vida, nadando en medio de la furia de las aguas. “Trataba de flotar, y nadar, pero el agua tenía una fuerza impresionante que te llevaba y lo único que pensé fue en agarrarme de lo que encontraba, pero también sabía que tenía que estar lejos de la basura. Había pedazos de techo, caña y todo eso era cortante”, recordó Romina, al tiempo que señaló que le llevó cuarenta minutos llegar hasta un hospital, ya que en las inmediaciones del balneario sólo había pequeños puestos de atención sanitaria.
Romina rescató la solidaridad de los tailandeses, que en todo momento ayudaron a los heridos, y al mismo tiempo condenó la falta de previsión para detectar a tiempo y alertar sobre la actividad sísmica, que en esa zona es permanente.
“Las Naciones Unidas quieren poner un detector de tsunamis (maremotos), ahora, que hay 150 mil muertos. En Sumatra hay peligro de terremoto todos los días; las placas tectónicas se mueven todos los días, y quieren hacerlo ahora. Con cinco minutos de advertencia, se hubieran evitado muchos muertos. Si uno lograba llegar a la carretera, se salvaba. Pero los turistas estaban sobre la playa”, contó la sobreviviente de la tragedia del sudeste asiático, ya de regreso en su hogar.
DESAPARECIDOS
De los 63 argentinos que se encontraban en el sudeste asiático en el momento en que se produjo el maremoto, y que fueron afectados por la catástrofe natural, dos murieron, 57 fueron ubicados a salvo y cuatro aún continúan sin ser localizados, informó la Cancillería. Asimismo, se indicó que en Sri Lanka continúa la búsqueda del fotógrafo Fernando Bengoechea mientras que también hay tres argentinos que todavía no fueron localizados en Tailandia.
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