SOJA: MALOS RESULTADOS EN LA ZONA CENTRO
Los primeros lotes de soja que se levantaron en el centro santafesino reflejan las pésimas condiciones climáticas que debieron sufrir los cultivos en el verano. La falta de humedad y las altísimas temperaturas de enero derivaron en magros rendimientos con mala calidad, además de un alto porcentaje de grano verde que resta valor a la cosecha.
En los alrededores de la planta de acopio que Agricultores Federados Argentinos (AFA) posee en Humboldt los rindes promedio oscilaron entre 6 y 12 quintales por hectárea, mientras que unos pocos -los más afortunados- alcanzaron los 20. Además se destaca un gran porcentaje de grano arrugado producto del arrebatamiento que sufrieron los cultivos durante los “quince días fatales”de enero con más de 40 grados centígrados.
En realidad se trata de un bajo porcentaje de la cosecha -gracias a las lluvias de marzo se espera un nuevo récord nacional cercano a las 40 millones de toneladas-, aunque sirve para señalar los riesgos que se corren con ciertas estrategias que se aplicaron en la zona.
Las lluvias en marzo o abril suelen ser un problema porque facilitan la propagación de las enfermedades de fin de ciclo -roya incluida- o bien impiden la recolección de los lotes maduros por falta de piso.
Con la intención de evitar estos inconvenientes, pero también para darle más tiempo al barbecho previo al trigo, muchos productores de punta apuestan a sojas de primera de ciclos cortos que puedan levantarse antes de la temporada húmeda.
En lugares como La Pelada, Hipatia, Norte de Sarmiento o Felicia, durante la campaña pasada la estrategia dio resultado. Con sojas de grupos 3 y 4 los agricultores lograron levantar en febrero y marzo de 2005 hasta 40 quintales. Pero este año la jugada resultó fatal a causa de la seca y las altas temperaturas de enero, condiciones a las que las variedades mencionadas no están adaptadas.
“Hasta ahora se levantaron muy pocos lotes, los más complicados que se arrebataron por los intensos calores”, comentó la ingeniera agrónoma Edit Weder, asesora técnica de AFA Humboldt, y agregó que las cargas llegan al acopio con grano arrugado y un 20 por ciento sin madurar (verde). “En calidad son todos malos”, sentenció.
No siempre son molestas las precipitaciones otoñales. Después de sufrir la dureza de un invierno falto de humedad y un verano similar (con el agregado del intenso calor), los agricultores del centro provincial recibieron las últimas lluvias como una bendición. “Son extraordinarias para las sojas de segunda de los grupos 6, 7 y 8”, se entusiasmó Weder, quién también consideró que el beneficio les llegará a las de grupo 5.
El grueso de la trilla se iniciará en unos 20 días y los pronósticos son alentadores, en particular para las siembras más tempranas. Se calcula que las sojas de primera de ciclos 5 y 6 alcanzarán los 30 ó 35 quintales; y los pronósticos para las de segunda oscilan entre 26 y 27 quintales por hectárea. Los números son positivos en función de que el umbral de ganancia comienza a partir de los 18 quintales (en campo propio), según estiman desde AFA.
En cambio, las sojas del grupo 4 que aún no se recolectaron presentan algunas complicaciones que podrían encarecer las labores. El problema es que con la llegada del otoño los días se hacen más cortos -de la misma duración que en la época de siembra, en setiembre u octubre- y las plantas tienden a reverdecer, lo que complica aún más los problemas de grano verde, puesto que no alcanzan a secarse. En consecuencia, muchos productores deberán aplicar un herbicida -el más usado en cultivos resistentes a glifosato es el paraquat- para emparejar el secado de la planta (aunque el grano permanece verde).
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