SOLÁ ACUSÓ A EX POLICÍAS DE FOMENTAR UNA SENSACIÓN DE INSEGURIDAD
El gobernador bonaerense Felipe Solá acusó esta tarde a ex policías de fomentar, con manejo de información, la sensación de inseguridad que recrudeció en los últimos días por la difusión de numerosos secuestros. Según Solá, en estos casos “lo importante fue el secuestro y no si se resolvió”.
“Hubo un manejo de la información inicial del tema que puede tener alguna relación con políticas internas que afecten a tal o cual policía, o tal o cual jefe pero vinculado, más que nada, a ex policías o a policías retirados que están en el negocio de la seguridad”, dijo Solá tras participar en un seminario junto al ex primer ministro español Felipe González en Pilar.
Sin embargo, el mandatario provincial rechazó atribuir la ola de secuestros de las últimas semanas a “una conspiración o una mano negra”.
El gobernador admitió no poder negar que “existe una mayor sensación de inseguridad, porque en estos cuatro o cinco días hubo noticias sobre secuestros, donde lo importante fue el secuestro y no si se resolvió”, e insistió en que algunos efectivos retirados generaron “una ola de información alrededor de esto”.
“Los secuestros están pero los números que dicen sobre el total de personas secuestradas en equis tiempo no son ciertos”, sostuvo.
Ratifican que habría vínculos entre agencias de seguridad y secuestradores La polémica sobre la eventual participación de fuerzas de seguridad en la planificación de secuestros fue subiendo de tono ya desde la mañana. Más temprano, el juez de Cámara de San Isidro Fernando Maroto ratificó que habría vínculos entre los vigiladores privados y los secuestradores, tal como lo adelantó a Clarín.
“La seguridad privada puede ser un buen recurso, pero ahora no trabajan a favor de la seguridad pública”, sostuvo el magistrado. Y agregó: “Esto hace que (sus datos) sean utilizados al revés. Piensen que los vigiladores saben todo sobre nosotros”.
Maroto dio un dato clave. “En toda la zona de Vicente López hay una gran cantidad de vigiladores; el control es malo y da la casualidad que todos los casos de secuestros de la zona, han sido limpios y sin enfrentamiento con la Policía”, sostuvo.
En la misma línea, el magistrado señaló que “el vigilador está mirando permanentemente la calle, es una policía pero con una técnica ya obsoleta”.
Explicó que el tema está siendo investigado. Algo que también ocurre con la Policía, ya que se sospecha que estarían dando “luz verde” a los secuestradores.
La hipótesis de Maroto está dirigida a un sector policial “rebelde” -oficiales retirados- que no está de acuerdo con las políticas del Gobierno. “Siempre que hay cambios en el Ministerio de Seguridad, recrudecen los casos de impacto público”, afirmó.
En las últimas dos semanas, y en coincidencia con la asunción de Juan José Alvarez en reemplazo de Juan Pablo Cafiero en el Ministerio bonaerense, se conocieron diez episodios de secuestros en el Gran Buenos Aires.
Una ola similar ocurrió cuando Cafiero asumió en el mismo cargo en julio del año pasado. A los pocos días estalló el caso de Diego Peralta, el chico secuestrado en El Jagüel que apareció flotando en una tosquera de Quilmes. Y a menos de un mes de su gestión los casos registrados fueron tantos que debió crear la División Antisecuestros en la Policía.
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