SOLÁ ESPERA UN GUIÑO DE KIRCHNER PARA LANZAR SU REELECCIÓN EN LA PROVINCIA
Si Kirchner no juega a Cristina, Felipe es la mejor opción para el Gobierno nacional en la Provincia.” La frase pertenece a un hombre muy cercano al gobernador Solá y acaso resuma lo que se esconde detrás de la última jugada felipista: instalar la idea de una posible re-reelección de Solá, aun cuando parece que choca con la letra de la Constitución bonaerense.
Ese argumento, el de la inconstitucionalidad, es el que esgrimen los dirigentes opositores a Solá (básicamente la UCR, el ARI y PRO) y un abanico de abogados que fueron consultados en las últimas horas por los medios de comunicación.
Solá parece buscar un guiño presidencial para su jugada reeleccionista. Sus voceros aseguran que ése no es un objetivo político inmediato porque, en todo caso, tal gesto debería llegar una vez que se expida la Justicia.
Se aclara: Solá no piensa en reformar la Constitución sino en conseguir una autorización judicial basada en la reinterpretación del artículo 123 de la Carta Magna provincial, que dice: “El gobernador y el vice pueden ser reelectos o sucederse recíprocamente, por un nuevo período. Si han sido reelectos o se han sucedido recíprocamente, no pueden ser elegidos para ninguno de ambos cargos, sino con intervalo de un período”.
El argumento es que Solá, en el primer período, fue elegido vice de Carlos Ruckauf, una fórmula que se deshizo cuando este último renunció para irse como canciller de Eduardo Duhalde.
En la Casa Rosada dicen que difícilmente Kirchner avale una movida reeleccionista de Solá porque el Presidente quiere poner a su propio candidato en Buenos Aires. Léase: del riñón kirchnerista, al que Solá no pertenece. En el felipismo responden con números: dicen que el gobernador es, luego de Cristina Fernández, quien tiene mejor intención de voto, según encuestas propias de autorías imprecisas.
En verdad, no hubo gestos de desaprobación de Kirchner. Al menos no hasta ahora. Solá estuvo con el Presidente el jueves pasado y esta semana se vieron en una fábrica automotriz.
Sí hay en el Gobierno detractores cantados a la idea de continuidad de Felipe, como el ministro del Interior, Aníbal Fernández, que aspira a sucederlo.
Una lectura posible, que abonan en el mundillo político provincial, es que Solá deslizó la idea de forzar la nueva reelección como una forma de asegurar la gobernabilidad en una provincia con problemas financieros y con un puñado de postulantes a la gobernación. “Es una forma de retener poder por un tiempo”, se sinceró un felipista ante Clarín.
También hay algo de deuda personal: Solá siente que le quedó corto el mandato, teniendo en cuenta que gobernó sólo dos años en su primer período.
Dicen que, en la intimidad, Felipe hace rato que evalúa esta pregunta: “¿Por qué yo no?” Se fortalece esa inquietud porque Kirchner le ha dado el OK a otros gobernadores (como el tucumano José Alperovich y el entrerriano Jorge Busti) para que reformen las Constituciones de sus provincias e intenten la continuidad en sus cargos.
Solá cree que, si es él el candidato del oficialismo, puede aportar mucho para que Kirchner gane en primera vuelta, en un escenario de eventual reelección.
Dicen que el principal fogonero de la idea re-reeleccionista de Solá es el ex piquetero Emilio Pérsico, hoy vicejefe de Gabinete bonaerense y uno de los consejeros políticos privilegiados del gobernador. El mismo que ayer dijo que, si no es Solá, el candidato K en la provincia en 2007 debería ser Cristina Kirchner.
Solá espera. Sólo desandará el camino judicial para reinterpretar el artículo 123 de la Constitución si se lo pide Kirchner.
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