SOLÁ JUEGA AL MISTERIO Y BUSCA GANAR TIEMPO
Lo cuida como su mayor secreto de Estado. Felipe Solá cambia de tema cada vez que alguien, incluso un dirigente muy cercano, le pregunta cuándo y cómo se presentará ante la Justicia para “pelear” el permiso para competir por otra reelección.
Deslizó una sola certeza: no se va a apurar. En realidad, intentará ganar tiempo y acumular fuerza, mientras el resto de los oficialistas que quieren su lugar a partir del 2007 se desesperan por la incertidumbre.
El presidente Néstor Kirchner le dio motivos para alegrarse la última semana: lo elogió dos veces en público. Ni mencionó la palabra “reelección”. No hace un gesto que muestre aprobación al método elegido por Solá para forzar otro mandato, es decir, una reinterpretación de la Constitución provincial. Pero también a él le sirve el sueño del gobernador para evitar que se anticipe la efervescencia por la sucesión en el mayor distrito del país.
Para Solá, es más de lo que imaginaba hace unos meses, cuando su poder parecía licuarse ante la inminencia del fin de su era. Primero tiró en forma tímida la idea de consultar a la Corte si puede optar por la reelección; al tiempo empezó a instalarlo en forma militante y ahora ya dice ante los micrófonos que tiene el apoyo presidencial ante un fallo favorable.
Y mientras tanto, juega al misterio. Los intendentes del PJ, sobre todo los del conurbano, miran con fastidio. Tres de los más poderosos de ese grupo, amigos todos de Kirchner, ya se expresaron moderamente en contra del proyecto. Son Alberto Descalzo (Ituzaingó), Hugo Curto (Tres de Febrero) y Julio Pereyra (Florencio Varela).
La estructura de poder peronista de la provincia quiere empezar a trabajar en una candidatura que los contenga -a Solá nunca lo consideraron uno de ellos-, pero no pueden avanzar si eso fuera a tomarse como un desafío al gobernador. Sobre todo si el propio Kirchner dice que todavía no es momento de definiciones, indicó uno de los dirigentes de mayor peso territorial del PJ bonaerense.
Solá aspira a que se establezca una interpretación del artículo 123 de la Constitución bonaerense que lo deje ser candidato el año que viene. El texto dice: “El gobernador y el vicegobernador pueden ser reelegidos o sucederse recíprocamente, por un nuevo período. Si han sido reelegidos o se han sucedido recíprocamente, no pueden ser elegidos para ninguno de los cargos, sino por el intervalo de un período”.
Hasta hace poco, nadie, ni Solá, creía que esas dos oraciones habilitaban otro período. Como él fue elegido vicegobernador en 1999 en la fórmula con Carlos Ruckauf (a quien reemplazó en 2002) y ganó la gobernación secundado por Graciela Giannettasio, plantea que no rige prohibición.
“Está absolutamente habilitado”, dijo la última semana el ministro de Seguridad provincial, León Arslanian, que aprovechó su prestigio como jurista para potenciar el plan.
Tampoco dio detalles respecto de qué manera se hará el planteo en la Corte bonaerense. El ministro de Justicia, Eduardo Di Rocco, encabeza las gestiones en el mundo jurídico, según dijeron dos dirigentes cercanos a Solá.
El gobernador medita cada paso y mide cuál puede ser la reacción de Kirchner. Las recientes señales del Presidente -que destacó la gestión provincial- no alcanzan para determinar que apoye realmente el método de forzar una reinterpretación de la Constitución.
Buenos Aires es decisiva para el plan electoral de Kirchner -se presente o no para otro período- y piensa decidir sin presiones quiénes serán sus nombres para la boleta oficialista.
José María Díaz Bancalari, jefe del PJ bonaerense y hombre muy alineado a Kirchner, opinó sin dudas que el proyecto de reelección de Solá es inconstitucional. Algo similar dijo el diputado Julián Domínguez: “Es claro que la pretensión del gobernador atenta contra el espíritu de los constituyentes que todavía están vivos”.
Pero del otro lado, el diputado Carlos Kunkel, amigo del Presidente desde los años 70, afirmó en público que Solá cuenta con el apoyo de la Casa Rosada para seguir en el poder.
¿A quién creerle? Imposible saberlo. Kirchner no le pidió a nadie que declarara a favor o en contra de Solá. Y no desalentó a los otros que sueñan con la candidatura. En relativo silencio -por orden presidencial y por no parecer hostiles con el gobernador-, están en carrera el ministro del Interior, Aníbal Fernández; el senador José Pampuro; el ministro bonaerense Florencio Randazzo y algunos mencionan al canciller Jorge Taiana.
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