SOLDÁN NO IRÁ A LA CÁRCEL Y RÍMOLO QUEDÓ MÁS COMPLICADA
La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el procesamiento de Giselle Rímolo y Silvio Soldán por estafas reiteradas, aunque la situación más complicada quedó para la falsa médica.
El juez Eliseo Otero, determinó que Giselle Rímolo siga procesada por el delito de “estafas cometidas en forma reiterada en concurso real con tráfico de medicamentos peligrosos para la salud”
Por su parte, Silvio Soldán continuará procesado por el delito de estafa cometida en forma reiterada” por 59 hechos, pero queda liberado de la acusación previa que incluía el tráfico de medicamentos peligrosos para la salud. Además, Soldán y Rímolo quedaron liberados del cargo de asociación ilícita.
Con esta decisión judicial, Silvio Soldán no corre riesgos de volver a la cárcel, pero la situación de Rímolo sigue siendo muy complicada.
La decisión del Juzgado que presiden los Dres. Carlos Alberto González y María Laura Garrigós de Rébori, aliviana los cargos que pesaban sobre la ex mediática pareja, a partir de los hechos denunciados por las prácticas ilegales de la medicina que Rímolo llevaba a cabo en su centro de estética “Cidene”.
Además, algunas denuncias contra los imputados han prescripto por el paso del tiempo, aunque lo más grave que se le imputa de Rímolo sigue vigente: el tráfico de medicamentos que no estaban aprobados por la ANMAT y el Ministerio de Salud, a pesar de que los pacientes que recibían la medicación, atestiguaron que la propia Giselle les aseguraba que eran medicamentos “naturales” aprobados por las autoridades nacionales.
Cómo operaba la Dra Rímolo, según la Justicia
Mónica Cristina María Rímolo presidía una organización llamada CIDENE, integrada por Silvio Soldán, Susana Seccardini, María Cristina Pereyra y otros integrantes que actuaban como empleados administrativos, farmacéuticos, entre otros.
El centro se instaló en Av. Elcano 2743 y era promocionado en TV y radio como un centro de estética corporal y tratamiento para la obesidad.
Rímolo aprovechaba la relación con Soldán para estar presente en los programas de televisión y publicitar sus tratamientos “naturales” para adelgazar. Proclamaba además, que los medicamentos que ofrecía en su centro eran de producción propia y aprobados por las autoridades competentes.
Por supuesto que lograr la belleza corporal estaba “al alcance del cualquiera” porque sus precios eran muy económicos.
Pero la realidad comenzó a demostrar que los pacientes no bajaban de peso, y que los medicamentos comenzaron a provocarles daño a la salud.
La Justicia determinó que se produjo un doble daño sobre las víctimas: el económico, porque pagaron por tratamientos que médicamente no tuvieron resultado alguno y por los daños que algunos pacientes sufrieron al consumir medicamentos ilegales.
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