Soledad Villamil presenta su último CD
En la placa se percibe un nuevo giro en la apertura o viaje hacia distintos géneros iniciada por Villamil en el último tiempo, a la vez que una mayor presencia de sus propias composiciones. Entre ellas, -Ya traté de olvidarte-, que es el primer corte, es una irresistible rumba con arreglo de vientos y percusiones; estilo que también alcanza a Mi condena, otra canción de las que quedan en la memoria. Por su parte, Así nomás está muy próxima al bolero y La vida seguirá es un vals que comparte con las otras la temática amorosa.
Grabado entre mayo y agosto de 2012 en estudio El Cuzco, el resto de sus títulos trae a dos autores contemporáneos como Pablo Milanés y su -De qué callada manera-, una canción que ya es clásico de la música latinoamericana, aquí en plan vieja trova; y a Leo Maslíah con la emotiva -Biromes y servilletas-, en un arreglo para cuarteto de cuerdas. Tres grandes compositoras e intérpretes del pasado extienden este viaje hacia distintas épocas y geografías; tanto como muestran a Villamil en diferentes planteos interpretativos. En -Desde el alma-, de Rosita Melo, su voz se desliza por la suave melancolía del texto de Homero Manzi; en -O samba e o tango-, del repertorio de Carmen Miranda, recrea con gracia un festivo espíritu carioca de los años 40; y en -Maldigo del alto cielo-, de Violeta Parra, se empina en desgarrado dramatismo, otro de los puntos más altos de su desempeño. Completa la selección -Volver, volver-, de Fernando Maldonado, mexicanísima confesión de amor.
-Canción de viaje-, un recorrido hacia distintos paisajes y emociones. Canciones de todos en versiones propias, que van y vienen a través del tiempo; y nuevas canciones de Soledad, escritas en aviones, carreteras y hoteles, de viaje por el mundo.
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