SOLICITAN LA RECONSTRUCCIÓN DEL ASESINATO DEL REMISERO SAÑUDO
La abogada Patricia Hidalgo, representante de los familiares de la víctima, explicó que “resulta poco creíble que un hombre de físico pequeño, como Guillaza, haya actuado solo durante el asesinato. Además, hay testigos confiables que describen al asesino de manera diferente”.
El juez de Instrucción, Rubén Saurín, procesó a este hombre a mediados de diciembre del año pasado, por los presuntos delitos de homicidio simple, estafa y uso de armas. De todos modos, el fiscal Romero apeló esta medida porque considera que Guillaza debe ser procesado por “homicidio críminis causae”, lo que representaría una pena de prisión perpetua en caso de ser condenado.
Esto es así porque, para el fiscal, el imputado actuó decidido a matar, con el objetivo de cubrir otro crimen, como es la estafa.
Guillaza -un empleado municipal- aseguró ante el magistrado ser el único autor del homicidio y relató que conoció a Sañudo porque le había ofrecido al remisero la posibilidad de obtener una licencia a cambio de 2.500 pesos.
El remisero pagó el dinero solicitado, pero Guillaza nunca entregó la licencia porque gastó los 2.500 pesos para hacer frente a cuentas que tenía en su casa y que se habían incrementado ante el nacimiento de su hija.
También explicó que el día del asesinato decidió contarle la verdad al remisero. Por eso lo citó en la zona cercana al country Los Molinos; comenzaron a discutir y -según su versión- mientras forcejeaban se le escapó un tiro del arma que había llevado.
A pesar de estar herido, Sañudo seguía peleando, por lo que Guillaza tomó las llaves del auto, abrió el baúl, sacó la manija del gato hidráulico y comenzó a golpearlo hasta quitarle la vida.
Desesperado por lo que acababa de ocurrir, corrió aproximadamente cien metros. Fue entonces cuando se percató de que había olvidado sus anteojos en el remís y decidió regresar para buscarlos. Allí se le ocurrió la idea de sumergir el Fiat Siena en el río Salado, pero lo consiguió a medias porque ante el contacto con el agua el motor se detuvo. Salió del auto, fue a la parada de colectivos y regresó a su casa.
“Poco creíble”
Para la abogada Hidalgo, “esta versión es poco creíble. Guillaza es de contextura pequeña, mientras que Sañudo era un joven fuerte. Existen indicios de que el remisero se defendió y peleó hasta último momento, a tal punto que se rompió el anillo de oro que llevaba en uno de sus dedos”.
“Pero además -insistió-, mientras algunos testigos describen al asesino con rasgos similares a los del imputado, otros aseguran que el que intentó sumergir el auto era un hombre alto y de pelo largo. Por todo esto, no nos cierra la confesión que Guillaza hizo ante el juez Saurín”.
“No creemos que el asesino haya actuado solo. Consideramos que hay al menos otra persona involucrada y por eso pedimos la reconstrucción del hecho”, agregó.
La representante de la familia Sañudo solicitó también la ampliación de la indagatoria a Guillaza, porque está convencida -como el fiscal- de que el imputado llevó engañada a la víctima y la asesinó para ocultar otro crimen.
“Pablo jamás hubiera ido voluntariamente a ese lugar cercano al country Los Molinos. A él lo llevan engañado, porque cuando recibió el llamado de Guillaza en su celular, dio a entender a sus compañeros que había conseguido la licencia que estaba esperando”, aseguró Hidalgo.
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