SÓLO EN BUENOS AIRES Y CAPITAL FEDERAL APARECEN CADA MES SIETE BEBÉS ABANDONADOS
Los relatos coinciden. Una bolsa que se mueve entre la basura o delante de la puerta de alguna casa. Un llanto tímido en algún rincón oscuro de la calle, una estación de tren o un baño público. O directamente, a la vieja usanza, una canastita “olvidada” en un hospital público. Los casos de bebés abandonados, como el de “Florencia”, la recién nacida hallada el viernes a la noche en un quiosco de Lomas de Zamora, cada vez son más frecuentes.
Esta práctica, nada nueva, no tiene estadísticas oficiales. Sin embargo, según cifras informales de la Defensoría General de la Nación, los defensores de Menores y hospitales “reciben unos siete casos por mes en Capital y Gran Buenos Aires”. Los ejemplos recientes de “Florencia”, el de una beba hallada en el baño de la estación Remedios de Escalada del ex Ferrocarril Roca el 2 de junio, o el cadáver de una beba hallada el 1ø de febrero por dos cartoneros en Recoleta integran esa lista.
El fenómeno escapa al área metropolitana. También se registran historias parecidas en el resto del país. La más resonante ocurrió el 2 de setiembre de 2005, cuando Rosita, una recién nacida, fue abandonada en un baldío de Villa Totoral, a 80 kilómetros de Córdoba. Días después, su madre, arrepentida, la reclamó ante el juez. Así, evitó ir a prisión. El Código Penal castiga con penas de dos a 15 años de cárcel (en caso de que la víctima muera) este tipo de delitos. Y con multas de hasta $ 12.500 a quien no preste ayuda o denuncie los casos de abandono.
“Todos saben que la condición psíquica de una mujer se altera con el embarazo. Si a eso le sumamos que muchas mujeres sufren de embarazos no deseados o no tienen el respaldo familiar para criar a sus hijos, la cuestión del abandono encuentra una justificación psicológica”, explica Silvia Di Biasi, integrante de la Asociación Psiconalítica Argentina y profesora de la UBA. Especialista en psicología perinatal, atiende embarazos de riesgo y suele prestar colaboración en casos de abandonos. Di Biasi despeja el estereotipo de la madre joven, primeriza y de condición humilde: “Conocí casos de mujeres, con dos o tres hijos, que rechazaban al que estaba por venir por razones de abuso sexual, violación o directamente cuadros de locura. Por una cuestión de posibilidades o educación, muchas vienen de extracción social baja. Pero también hay casos así en sectores medios y altos. Claro, ahí tienen otras armas antes de parir.”
Alrededor del abandono de bebés rondan otros temas: la falta de un plan nacional de educación sexual, las dificultades de acceder —ya sea por cuestiones económicas o geográficas— a métodos anticonceptivos y la prohibición de abortar en los casos de abuso sexual o violación. “Todo esto provoca una cadena causal que lleva al aumento de la tasa de embarazos no deseados. La legislación todavía no es suficiente para paliar esta problemática. Recién ahora el Congreso está por aprobar la ley de ligaduras de trompas; el programa de salud sexual y reproductiva no tiene los mismos alcances en todo el país y qué tipo de educación sexual les queremos dar a nuestros hijos aún está por discutirse”, resalta María José Lubertino, ex diputada y presidenta de la ONG Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos.
Di Biasi y Lubertino coinciden: “La madre soltera todavía está mal vista por la sociedad. Y eso genera que muchas mujeres rechacen a sus hijos si las condiciones en que los procrearon no responden al imaginario social.” El lunes, en La Rioja, se conoció el caso de una joven cordobesa que se presentó a la Policía con un bebé “encontrado”. Quería adoptarlo. Era mentira: luego de escapar del hospital con su hijo envuelto en una frazada, inventó esa historia por temor al estigma de la “madre soltera”.
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