SÓLO EN COSECHAS Y RUTAS SE PERDIERON US$ 300 MILLONES.
El agua baja de a seis centímetros por día y, a medida que lo hace, desnuda lamentos y horrores. Los lamentos: fuentes del Gobierno de Santa Fe calculan que sólo en producción agrícola y ganadera la crecida del Salado ya provocó pérdidas por 250 millones de dólares. Y que reconstruir las rutas, caminos y puentes que quedaron destrozados costará 50 millones más. Los horrores: aparece más gente que se ahogó en su casa porque no alcanzó a escapar. Ayer los muertos ya sumaban 23. Los evacuados y damnificados son “entre 100.000 y 120.000”, según el Gobierno provincial. Y ayer también el gobernador Carlos Reutemann dijo que nadie anticipó la situación que se vive en la provincia.
Las fuentes oficiales consultadas por Clarín estiman los 300 millones de pérdidas en un “piso” que podría ir subiendo con el correr de los días. La Federación Agraria, sin embargo, sostiene que el número es mucho mayor: unos 400 millones de dólares, sólo en el campo.
De los 12 millones de hectáreas productivas que tiene Santa Fe, 2 millones están inundadas. En 200 mil hectáreas ya quedaron completamente estropeadas 400.000 toneladas de soja y 300.000 de sorgo y maíz, según dijo a Clarín el secretario de Agricultura y Ganadería de la provincia, Oscar Alloatti. En otras 200.000 también hay soja, sorgo y maíz bajo agua, pero si los productores cruzan los dedos y rezan quizá logren cosechar algo.
En otras 100.000 hectáreas hay tambos que quedaron bajo el agua. Muchos tamberos no tuvieron más remedio que trasladar a sus vacas a otras zonas de Santa Fe para el ordeñe. Otros no lograron hacerlo por las malas condiciones de los caminos. Así, la producción de leche cayó un 10% en Santa Fe, provincia que producen 6 millones de litros diarios.
En el otro millón y medio de hectáreas inundadas el ganado se alimenta con pastos naturales. Los productores empezaron a llevar sus vacas —sólo en las zonas inundadas hay un millón de cabezas— a terrenos secos de otros lugares. Al costo del traslado deben sumarle el del alquiler de esas tierras, por las hasta la inundación se pagaba por el pastoreo el equivalente al valor de tres kilos de novillo por mes: unos 5 pesos por animal. Hoy se cobra el doble, y muchos animales ya murieron.
Santa Fe es una ciudad prácticamente sitiada. De sus cinco accesos, tres son intransitables. Sólo siguen abiertos el del puente subfluvial Santa Fe-Paraná y el del puente carretero. Atravesar este puente es un infierno: la espera llega a las tres horas.
En varios pasos clave el Ejército armó una “aduana seca”: sólo pueden seguir camino los camiones que lleven donaciones a Santa Fe. Al resto, se lo desvía. Esto sucede, por ejemplo, en la ruta 11, a la altura de Sauce Viejo. También en la ruta 19, a la altura de Franck, camino obligado para los que viajan desde Córdoba.
La provincia de Santa Fe cuenta con 10.000 kilómetros de rutas provinciales de calzada natural y otros 3.500 kilómetros de caminos pavimentados. Nadie sabe precisar cuántos están inundados. José D”Ambrosio, administrador de Vialidad Provincial, hizo una estimación: “Las dos terceras partes de esas rutas deben estar intransitables”.
Muchas, en realidad, no están intransitables directamente por el agua. Obedece a que los siete puentes que cruzan sobre el río Salado y las empalman se cayeron o se les tumbaron los pilares o los accesos. “Reconstruir todas estas rutas y puentes va a costar unos 50 millones de dólares”, dijo a Clarín D”Ambrosio.
Las pérdidas, claro, también alcanzan a los bienes personales de los inundados. Sólo en la ciudad de Santa Fe se inundaron mil manzanas, lo que significa unas 20.000 viviendas. Aún no está cuantificado cuánto perdió cada familia, pero lo más probable es que hayan perdido todo lo que tenían.
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