SON SEIS LOS POLICÍAS IMPUTADOS POR APREMIOS ILEGALES A CUATRO ESTUDIANTES
Un juez de instrucción imputó a seis policías por haber detenido arbitrariamente en la puerta de un boliche y sometido a malos tratos, entre ellos golpes, a cuatro estudiantes universitarios en la comisaría 7ª. Las imputaciones definidas por el juez Jorge Eldo Juárez contra los policías son por vejaciones, tormento, falsificación de documento público y daño. Cuatro de los implicados son de la comisaría -un oficial principal y tres agentes- y dos del Comando Radioeléctrico -un oficial auxiliar y un agente-.
El hijo del camarista penal Ernesto Pangia recibió un puñetazo en el rostro propinado por un oficial de apellido Roldán cuando el policía advirtió que hablaba por teléfono con su padre para avisarle que había sido detenido. Es uno de los detalles que trascendió ayer sobre el episodio ocurrido la madrugada del sábado en la seccional 7ª, donde el hijo de Pangia y otros tres jóvenes fueron golpeados por policías luego de haber sido detenidos.
Después de golpear a Ariel Pangia, que además es empleado de los Tribunales, el oficial principal Roldán arrojó el teléfono celular al suelo y lo destruyó. El policía había estallado de ira al ver que el detenido hablaba con el padre para contarle su situación pese a que en ese momento estaba técnicamente incomunicado.
Pangia, de 22 años; Fernando Carcovic, de 21; Cristian Marrone, de 23 y Rodrigo Vico Gimena, de 22 (este último hijo de un ex juez de instrucción) son todos estudiantes de la Facultad de Derecho. Fueron detenidos en la puerta de la disco Madame, en Brown y Vera Mujíca, porque según la policía quisieron colarse y reaccionaron violentamente cuando los custodios intervinieron para impedirlo.
Según la versión policial, los cuatro estaban alcoholizados y quisieron armar un escándalo frente al boliche. Sin embargo, allegados a los jóvenes negaron esa versión y dijeron que en la disco sólo se produjo un incidente menor. Lo que sí pudo confirmarse es que los muchachos se negaron a someterse al examen de alcoholemia. Informalmente, fuentes policiales indicaron que los jóvenes apelaron a las posiciones sociales de sus padres para cuestionar las detenciones. “Lo que hicieron fue chapear con los nombres de los viejos y los canas se volvieron locos”.
Habrían sido los propios custodios y el dueño del local quienes llamaron al Comando Radioeléctrico. Según la versión de los jóvenes, allí mismo habrían golpeado por lo menos a uno de ellos, entre los patovicas y los agentes del Comando. Luego los llevaron a la seccional 7ª y allí la golpiza continuó. La paliza recién se detuvo cuando los agresores supieron que una de las víctimas es hijo del camarista Pangia.
El propio Pangia llegó a la comisaría un rato después, y enseguida se le sumó el abogado Vico Gimena. Quienes presenciaron la escena cuentan que este último estaba furioso. Al rato llegó el jefe de la seccional, el comisario principal Sergio Coronel. Ahora interviene el juez de Instrucción Jorge Eldo Juárez, quien dejó detenidos a dos de los policías.
Al margen de la conducta de los uniformados, no estaba claro ayer cuál era el estado de los jóvenes al momento de los incidentes. Aunque ellos lo niegan, los agentes afirman que estaban alcoholizados y un médico policial lo habría constatado. Sin embargo, los familiares cuestionan la forma en que se hizo ese análisis y niegan su validez. Los familiares también afirman que los jóvenes no fueron detenidos sino que fueron voluntariamente a la seccional para aclarar su situación. Juran que en ningún momento provocaron incidentes y que sólo pasaron por debajo de una soga para sacar su entrada al boliche, aprovechando que en ese momento no había colas para hacerlo.
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