SORPRESIVA DETENCIÓN DE LOS JUÁREZ EN SANTIAGO DEL ESTERO
El juez del Crimen, Hernán Tuppo, ordenó las detenciones por considerarlos incursos en los delitos de coacción agravada, privación ilegítima de la libertad y secuestro. Es por una causa en la que, a punta de pistola y por orden de Juárez y Nina Aragonés, se detuvo al ex vicegobernador Darío Moreno en la localidad de Las Termas, en junio del año pasado, cuando viajaba a Tucumán a hacerse un chequeo médico.
La sorpresiva medida del juez Tuppo agrega un ingrediente más al ya enrarecido clima político que vive la provincia, tras la decisión de la Corte santiagueña de frenar las elecciones de constituyentes, convocadas por el interventor Pablo Lanusse (ver La Corte…).
Por orden de Nina de Juárez, por entonces gobernadora de la provincia, el jefe de Policía en persona, Rodolfo Torres, y otros agentes, lo detuvieron en plena ruta, cerca de Las Termas y, a punta de pistola, lo obligaron a regresar a Santiago.
La maniobra, de acuerdo a la acusación que habría realizado el juez Tuppo, fue gestada por Nina de Juárez, para obligar a Darío Moreno a renunciar, porque sus hijos habían sido mencionados en el doble crimen de La Dársena como que habían participado en la fiesta de sexo y drogas en la que murieron dos jóvenes.
Anoche, cerca de las 23, la Policía realizó el procedimiento en la casa de los Juárez, conocida como La Rosadita, a 8 cuadras del centro, y notificó a los abogados y al matrimonio de que se encontraban detenidos.
El juez dijo a Clarín que no iban a tener arresto domiciliario, pero anoche se dispuso que quedaran alojados allí, hasta tanto el magistrado resuelva la situación, lo que podría ocurrir hoy.
Inmediatamente después de conocerse la orden de detención para los Juárez, en la puerta de su casa se agolparon unas 30 personas, seguidoras del matrimonio, que a viva voz y con cánticos, insultaron permanentemente al interventor Lanusse, haciéndolo responsable de la situación.
También estuvieron presentes tres los de cuatro abogados del matrimonio Juárez, José Antonio Azar, Carlos Schammas y Juan José Saín, quienes calificaron al procedimiento como una farsa, aduciendo que se había montado un circo a las 11 de la noche.
Saín, en un desliz verbal y ante el pequeño grupo, trató de “atorrantes y sinvergüenzas” a los miembros del Gabinete de la intervención, e incluso, instó a la gente a “realizar una pueblada y quemarles la Casa de Gobierno para que se vayan”.
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