SOUTHERN WINDS, A PUNTO DE CERRAR
Maniatada por un deterioro económico y financiero que empezó con la causa por tráfico de cocaína en el aeropuerto de Barajas, la aerolínea Southern Winds (SW) quedó esta semana al borde del cierre. Sólo una inyección de capital de un eventual socio que sus propietarios buscan, pero que aún no ha aparecido, o una eventual venta a un empresario con inversiones en la Patagonia que tampoco se ha acordado, podría salvar a la compañía de Juan Maggio.
“La empresa está en un estado muy delicado”, dijo ayer a LA NACIÓN un vocero de la firma.
Todas las esperanzas están puestas, no obstante, en un nombre que la firma aún no ha querido revelar, pero que ya ha trascendido: Horacio Rozenblun, un ejecutivo que hoy es dueño del hotel El Glaciar, de Ushuaia. En Southern Winds están seguros de que el empresario, con una significativa trayectoria en el negocio de la construcción, que llegó al sector turístico hace pocos años, está interesado en comprarla.
Según se ha explicado en la industria aeronáutica, las conversaciones con el posible comprador estuvieron a punto de interrumpirse definitivamente por discrepancias, el lunes pasado, pero se reanimaron el martes.
Nada de esto se dice aún, y ya esta semana empezaron a notarse los reclamos de pasajeros que conservan en Madrid pasajes de la compañía y que quieren regresar a Buenos Aires (ver aparte). Air Madrid, la aerolínea “chartera” que había endosado los pasajes hasta ahora -Southern Winds no vuela a España desde mayo pasado-, ha tenido inconvenientes para hacerlo por la enorme demanda registrada como consecuencia de la temporada alta europea.
NO MÁS APORTES EXTERNOS
Se está ante un desenlace absolutamente predecible: el 7 de junio pasado, para la aerolínea involucrada en el escándalo de las valijas con cocaína se acabó el aporte que el grupo chileno LAN le había suministrado, por tres meses, por pedido del gobierno argentino. El pago a SW fue una de las condiciones que debieron aceptar los empresarios chilenos para ingresar en el mercado de cabotaje nacional, una obsesión que tiene ya varios años en esa compañía.
Este pago, reconocido pero nunca especificado en números por LAN, que motivó fuertes críticas en Aerolíneas Argentinas, reemplazó de algún modo el subsidio estatal de 8 millones de pesos mensuales que recibía la empresa de Maggio. Así, el final del aporte podría ser también el final de la compañía.
SW está en la actualidad en concurso preventivo, vuela apenas con dos aviones dentro del país y cubre seis destinos: Bariloche, Mendoza, Córdoba, Salta, Iguazú y Trelew.
En la empresa afirman que existe una salida y que se resolvería la semana próxima. “Necesitamos un aporte de capital o que se concrete la venta. Hay un interesado, un grupo nacional que la quiere comprar, y también un inversor norteamericano. Es inminente. En 72 horas ya tendremos el comprador”, agregaron los voceros.
PREOCUPACIÓN OFICIAL
El panorama está complicado no sólo para la compañía. Ya la Secretaría de Transporte, que conduce Ricardo Jaime, ha querido averiguar en las últimas horas qué futuro tienen las negociaciones, porque no quiere encontrarse ni con problemas de oferta aérea para las vacaciones de invierno ni con protestas por empleados que quedarán en la calle ante un eventual cierre del Southern Winds, a pocas semanas de las elecciones legislativas. Por ejemplo, ayer unos trabajadores de SW cortaron calles en la Costanera, frente al aeroparque.
Las presunciones oficiales no son caprichosas: los sindicatos estaban en estado de alerta y varios trabajadores habían empezado a analizar contactarse con el Gobierno para pedir que, como ocurrió con los ex empleados de Lafsa, se les permitiera incorporarse al plantel de LAN.
Pero el razonamiento del Gobierno es que poco se puede pedir por una compañía que todavía no desapareció. Un sindicalista aeronáutico lo explicó anoche a LA NACIÓN: “Hasta que no se caiga definitivamente no podemos hacer nada. Esta vez sí que hay que esperar que la sangre llegue al río”.
Anoche, en algunos gremios se preparaban nuevas protestas en los aeropuertos para pedir por el salvamento de Southern Winds. En los sindicatos son perfectamente conscientes de que, si existe un período propicio para el reclamo social, ése es el tiempo electoral.
La historia reciente es capaz de darles la razón: Lafsa, aerolínea estatal que nunca despegó ni tuvo aviones, fue creada por Eduardo Duhalde una semana antes de las elecciones presidenciales de 2003, mientras casi 1300 ex empleados de las cerradas LAPA y Dinar protestaban en los aeropuertos.
NUEVAS INDAGATORIAS
Las máximas autoridades de la empresa Southern Winds prestarán declaración indagatoria ante el juez en lo penal económico Bernardo Vidal Durand la semana próxima. El presidente de la empresa, Juan Maggio; el ex vicepresidente Ricardo Montero, y el gerente general, Christian Maggio, serán interrogados el 5, 6 y 7 del actual. Los ejecutivos estaban citados para comienzos de este mes, pero la fecha se pospuso debido a que la causa estaba en la Cámara de Apelaciones. El juez Carlos Liporace, que estaba a cargo del sumario, les había dictado la falta de mérito.
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