Stanley Kubrick: Una odisea en el cine
Un grupo de estrafalarios malvivientes perpetra un "atraco perfecto", aunque finalmente acaban formando parte de una brutal matanza. Tres soldados franceses son acusados de traición en la primera Guerra Mundial. Con la sola fuerza de sus brazos, un esclavo osa desafiar las reglas impuestas por el mismísimo Imperio Romano. Un veterano intelectual es atraído incontrolablemente por una quinceañera. Con un fondo musical de Johann Strauss, un grupo de astronautas pretende alcanzar los confines del Sistema Solar, y motivado por la novena sinfonía de Beethoven, un joven pandillero comete crímenes en un Londres de un futuro no precisado. En la Irlanda del siglo XVIII, un joven de clase baja quiere escalar posiciones en la sociedad accediendo a la nobleza. Un hotel en las montañas lleva a un escritor a la demencia, y un batallón de soldados es entrenado para matar sin pensar.Una serie de postales que quedaron plasmadas en el celuloide a través de los años, y que a simple vista no guardan relación alguna. Aunque los cinéfilos habrán descubierto con facilidad que el hilo conductor que guardan cada una de las escenas descritas algunas líneas atrás, es que todas ellas fueron dirigidas por uno de los grandes cineastas de la historia, que no tuvo una producción muy prolífica, pero que todo lo que filmó, lo hizo con una maestría cercana a la obsesión. Este personaje se llamó Stanley Kubrick, y el 7 de marzo se cumplen siete años desde su inesperado fallecimiento, ocurrido allá por 1999.Uno de los aspectos en que casi todos los críticos coinciden, es que Stanley Kubrick fue uno de los pocos directores que abordó una variedad de géneros -se puede decir que el único dónde no indagó fue el western- y en todos los casos lo hizo con estilo, eficiencia y plena solvencia.LOS INICIOSEl cineasta, nacido en Estados Unidos en 1928, a pesar de que muchos creen que es inglés, se metió de lleno en el policial negro, con brillantes resultados con "Casta de malditos", y entregó uno de los más brillantes alegatos antibelicistas en "Senderos de gloria" -conocida aquí como "La patrulla infernal"-. Poco después indagó en la superproducción histórica con "Espartaco", todo eso con apenas treinta y dos años. Y fue durante el rodaje de ese multiestelar filme cuando decidió emigrar a tierras británicas, debido a sus enfrentamientos con el egocéntrico actor Kirk Douglas, el protagonista del filme.Kubrick, que en este sentido tomó el camino contrario al de su colega Alfred Hitchcock que de su Inglaterra natal llegó a Hollywood, desembarcó en Europa nada más y nada menos que con una adaptación de Vladimir Nabokov: "Lolita". Poco después, produjo una de las miradas más mordaces sobre la Guerra Fría con su gran filme "Dr. Insólito", con un "tour de force" de Peter Sellers, interpretando a tres personajes en el mismo filme. Excepto Blake Edwards -el director de "La Pantera Rosa"- Kubrick tal vez sea el que mejor supo explotar las potencialidades de este recordado actor.LA CONSAGRACIÓNDespués llegó el momento de la ciencia ficción, y con "2001, una odisea del espacio", marcó en 1968, el gran hito dentro de ese género en los años sesenta, un año antes de que el hombre pisara la luna. Y Kubrick siguió en los derroteros de este género con "La naranja mecánica", dónde trabajó con la ultraviolencia, Beethoven y el sexo en una de las películas más polémicas de su tiempo, adaptada de la novela homónima de Anthony Burgess."Barry Lyndon", fue el legado de Kubrick sobre la Europa del siglo XVIII, vista a través de los ojos de un joven arribista que escala posiciones a través del engaño. Con un trabajo de fotografía inédito, nunca esa etapa histórica quedó mejor plasmada en el celuloide. Luego vino una adaptación de la novela de Stephen King, "El resplandor", y Kubrick logró que Jack Nicholson realice uno de sus personajes más recordados.EL FINALVarios años después, hacia 1987, y luego de mantenerse lejos de los estudios, Kubrick regresó con uno de sus proyectos más personales sobre la guerra de Vietnam, con "Nacido para matar". Aunque es considerada una de sus películas menos trascendentes, y fue calificada por algunos como "tardía" y "lenta", tiene una de las primeras partes más brillantes de las películas que abordan el conflicto de Vietnam.Cuando la muerte lo sorprendió, a principios de marzo de 1999, estaba concluyendo "Ojos bien cerrados", con el protagonismo de la pareja Tom Cruise, Nicole Kidman. Pese a que no estuvo a la altura de sus grandes películas, Kubrick supo demostrar como el talento puede estar presente desde los inicios de una carrera hasta el final. A seis años de su muerte, quedan una decena de obras magníficas para recordarlo como lo que fue realmente: un maestro del séptimo arte.
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