STEPHEN KING DIO SU ADIÓS DEFINITIVO A LA LITERATURA
El escritor norteamericano Stephen King, emblema de la literatura de suspenso y de terror, acaba de publicar “La torre oscura”, séptimo volumen de una saga que comenzó a escribir hace 35 años y con la que, según prometió hace algún tiempo, culminará su prolífica carrera literaria.
Ahora que lo ha finalizado y ha vuelto a montar su Harley Davidson, asegura que hará efectiva su tan anunciada jubilación: “Me retiro de todas las estupideces. No deseo otro contrato para un libro”, sostiene.
La serie se inició en 1970, cuando King, por entonces de 22 años, tuvo una visión: el aún desconocido escritor imaginó una saga similar a “El señor de los anillos”, una gran lucha épica entre el bien y el mal, en un mundo y un tiempo difíciles de precisar.
En vez del pequeño y noble Frodo -el protagonista de la historia escrita por Tolkien-, el héroe debía ser un cowboy, un pistolero despiadado y misterioso que atravesaría el desierto a balazo limpio y se enfrentaría a seres malvados con el objetivo de alcanzar la Torre Oscura.
“El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de él”. Con esta frase comienza el que sin duda ha sido el proyecto más ambicioso de los emprendidos por el autor de “El resplandor”: una obra que supera las 3.000 páginas y que se reparte en siete volúmenes.
King publicó el primer capítulo de la saga en una revista y le dio forma de libro en 1982. Hoy, a los 57 años y ya convertido en una celebridad mundial, ha puesto el punto final a la serie, integrada por “Lobos del Calla”, “Las hierbas del diablo”, “La invocación”, “Las tierras baldías”, “Bola de cristal” y “La canción de Susannah”.
La Torre Oscura VII (subtitulado, precisamente “La Torre Oscura”), recién editado por el sello Sudamericana, es la última entrega de esta serie que combina el terror con los vuelos fantásticos de “inspiración Tolkien” y una atmósfera de western.
Si bien la colección no ha logrado la popularidad de sus grandes títulos, como “Carrie” o “El resplandor”, y sólo ha vendido cuatro millones de ejemplares, el escritor confía en el conjunto: “Ahora que los libros están terminados, espero que la gente comprenda que no es peligroso leerlos”, aseguró en una entrevista reciente.
La saga de siete volúmenes acumula más de 3.600 páginas, incluye a 550 personajes y un manual (pronto serán dos) para ayudar a los lectores a comprenderla mejor.
Según relata el propio autor en el epílogo de la Torre I, tres factores fueron los que le impulsaron a comenzar esta obra: por un lado, la herencia de una resma de papel verde durante el semestre de primavera de su último año en la universidad y el profundo silencio que reinaba en su vivienda de entonces, una cabaña junto al río, cerca de la universidad.
El tercer disparador es un poema que le fue asignado en una asignatura donde se analizaban los primeros poemas románticos: “Childe Roland”, de Robert Browning.
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