STRAJMAN: CONDENAN A 22 AÑOS DE CÁRCEL AL PRINCIPAL ACUSADO
Ariel Strajman tenía la mirada perdida. Se notaba en su cara una mezcla de bronca y resignación. Adrián Sommaruga, quien había sido acusado de haberlo secuestrado y de ser el líder de la banda, recibió una condena de 22 años. La querella había pedido 37 años y medio, y la fiscalía, 30.
De los otros ocho acusados, uno recibió una pena de 16 años y medio, y otro, de 14. Cuatro fueron condenados a entre 3 y 6 años y medio de prisión. Y dos fueron absueltos.
Ariel Strajman estuvo cautivo entre el 16 y el 18 de octubre de 2002. Su caso fue el primero en que una víctima de un secuestro extorsivo sufrió la mutilación de un dedo, a pesar de que su padre ya había pagado 1.000 dólares, 400 pesos y joyas por su rescate.
La fiscalía y la querella habían pedido penas más altas para todos los imputados. Se había solicitado que varios de ellos
—además de los delitos de secuestro extorsivo agravado por el cobro de rescate, acopio de armas y lesiones— fueran condenados por asociación ilícita y que les elevaran las penas por lesiones agravadas, motivadas por odio racial.
Pero los jueces del Tribunal Oral Federal 1, Mario Costa, Martín Federico y Jorge Gettas, absolvieron a todos los acusados por asociación ilícita y no tomaron en cuenta el agravante de odio racial.
Los jueces también ordenaron al fiscal Oscar Amirante, que llevó a cabo la instrucción, que siga con la causa y que investigue a otras personas que fueron mencionadas durante el juicio como presuntos miembros de la banda.
La audiencia de ayer comenzó a las 11. De un lado del vidrio blindado se ubicaron los jueces, los secretarios, los imputados, los abogados, el fiscal y Ariel Strajman. Del otro, en la sala reservada al público, los Strajman, a la izquierda, y los familiares de los ocho imputados, a la derecha. En el medio, los periodistas.
El clima era tenso. Pero sólo hubo una discusión entre el padre de uno de los acusados y el secretario del tribunal por la distribución de asientos, que terminó cuando el funcionario ubicó al hombre en primera fila.
Los acusados tuvieron la oportunidad de decir unas últimas palabras antes de escuchar el veredicto, pero sólo hablaron Adrián Sommaruga y Osvaldo Keroa.
Como en el juicio quedó acreditado que Adrián Sommaruga participó del secuestro, ayer trató de despegarse de la acusación en su contra por los delitos de lesio nes. “Mi arrepentimiento es sincero. Entiendo el daño psíquico y físico que sufrió el señor Strajman, y me solidarizó con él. Pero no tengo nada que ver con la mutilación del dedo. Le pido clemencia al tribunal”, dijo.
Strajman escuchó esas palabras con tranquilidad y no hizo ningún gesto. Del otro lado del vidrio lo miraban sus padres —Mario Strajman y Beatriz Ponteprino—, su hermano Martín, otros familiares y dos de las “Madres del Dolor”, Elsa Schenone y Marta Canillas.
Luego, habló Keroa: cuestionó las pericias de voz que lo comprometieron, pidió disculpas a su familia y lamentó lo que había vivido Ariel Strajman, pero no le pidió perdón porque, según dijo: “No le puse ni una mano encima.” Luego agregó que Alberto Sommaruga y María Ester Gottig eran inocentes.
El tribunal pasó a un cuarto intermedio (que duró más de ocho horas) para deliberar. Antes de escuchar el veredicto, Strajman sólo dijo: “Lo único que me conformaría son ocho condenas.”
A las 20.15 los jueces volvieron a entrar. La distribución de la gente fue similar a la de la mañana. A los padres de Strajman se les sumó Juan Carlos Blumberg.
Al terminar la lectura del veredicto, los familiares del acusado Diego Ferreyra estallaron en llanto, porque los jueces lo habían absuelto. Nicolás Barlaro, otro de los acusados, también se puso a llorar. Si bien fue condenado a tres años de cárcel por encubrimiento, por haber pasado más de un año y medio preso y tener buena conducta el tribunal ordenó su excarcelación.
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