Suar al banquillo: su hijo le puso los puntos
Es el director de programación de El Trece, actor por elección y una de las figuras más poderosas de la fauna autóctona del país. Sin embargo, lejos de su despacho en Polka, Adrián Suar recibe los reclamos de su hijo: todo un planteo terrenal.
Muchos conocen la afición que tiene “el Chueco” por mover su cadera cada vez que se lo piden. Muchos, también, reconocen que su carisma supera sus dotes de bailarín y, por ese motivo, Tomás –el hijo que tuvo con Araceli González- le pidió mesura a su padre.
“La gente se divierte –al verlo bailar, claro-, pero porque se burla. A mí me gusta bailar y lo hago en serio. Hasta en mi casa se alejan cuando me pongo a bailar”, arranca un Suar que, con sus movimientos, sabe que descontractura su figura poderosa. “Mi hijo me pide que no baile en la tele, que no haga papelones, porque lo cargan al día siguiente en el colegio”, confiesa el productor a la revista Paparazzi.
Lejos de asumirse como un bailarín más carismático que coordinado, el director de programación más divertido que nos da la televisión nacional aclara los tantos: “Me ponen un poco de música y se me mueve el culo”.
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