SUBIRÍAN LAS TARIFAS DE LUZ A CAMBIO DE OBRAS
Dispuesto a no sufrir más sobresaltos por problemas energéticos, el Gobierno les propuso a las empresas generadoras de electricidad aumentos tarifarios que serán aplicados el año próximo a cambio de que las firmas construyan usinas en los próximos dos años. Mientras que las opiniones de las compañías están divididas -deberán invertir en las obras el dinero que el Estado les adeuda-, el plazo que tienen para tomar la decisión vencerá el 17 de este mes.
El nivel de los aumentos está aún en discusión, pero incluye una tarifa social pagada por el Estado. La resolución 1427, publicada ayer en el Boletín Oficial, propone, para empresas medianas y grandes, tarifas que se ajusten al costo de la generación eléctrica en julio próximo.
Para las firmas generadoras, esto no significa otra cosa que subas de precios mayoristas de hasta un 50% en promedio, y de casi un 17% en los minoristas (distribución). La industria utiliza, según el caso, ambos servicios.
Para las casas de familia, en cambio, el incremento terminará de concretarse un año más tarde: probablemente tras un sendero gradual, en noviembre de 2006. El alza, según el sector privado, sería el de la distribución (un 17 por ciento).
Gobierno v. empresas
Pero el Gobierno no hace estos cálculos. Por empezar, no tiene fe ciega en los números privados del costo de generación. “Vamos a analizarlo con las empresas -dijeron a LA NACION anoche en el Ministerio de Planificación, que conduce Julio De Vido-. Hay que pensar que para julio del año que viene habrá aportes de energía hidráulica, de la central de Embalse, de la elevación de la cota de Yacyretá. Hay que ver cuánto sale producir en la Argentina. No con una visión exportadora, sino con un panorama de lo que cuesta generar hacia el mercado interno”.
Primera hipótesis de conflicto: las empresas no ven diferencias entre los precios internos y los externos. La segunda discusión será, seguramente, la decisión de incluir o no, durante 2005, a las casas de familia en los aumentos. Un vocero de la cartera de De Vido fue terminante ante la consulta de LA NACION: “Subas residenciales, cero. Cero contundente para 2005”, dijo.
En las empresas no esperan lo mismo. En parte, porque desde Uniren, ente que renegocia los contratos y que depende de los ministerios de Planificación y Economía, están sondeando a las distribuidoras (Edenor, Edesur y Edelap, entre otras) con ofertas de aumentos de hasta el 20% para los hogares. A cambio, se les pide que retiren las demandas que presentaron ante el Ciadi, entidad del Banco Mundial, por la pesificación de las tarifas y la ruptura de los contratos en los servicios públicos.
Según la resolución publicada ayer, quedará excluido de la medida un segmento que recibirá una tarifa social pagada por el Estado. El texto aclara que, si el Poder Ejecutivo decidiera nuevas excepciones, también serían asumidas por el Tesoro nacional.
La nueva propuesta oficial para terminar con la crisis energética provoca discusiones entre las empresas generadoras. No está tan claro qué nivel de aceptación tendrá entre los privados. Hasta anoche no había consenso.
La primera explicación es que la estrategia oficial por convencerlos no ha dado resultado. En las compañías expresan hasta con ironía la actitud del Gobierno: afirman que el plan de persuasión consiste en no citar a los ejecutivos en conjunto e intentar sumar a cada uno a la iniciativa con el argumento de que se ha conseguido una adhesión del 80%. “Pero después nos preguntamos entre nosotros: ¿Vos les dijiste que sí?, y nos damos cuenta de que no es así”, explicó uno de los ejecutivos.
La más cercana a aceptar el plan oficial es Endesa. La compañía española necesita de dos nuevas centrales eléctricas para cumplir con sus exportaciones a Brasil, por lo que está de acuerdo con la medida oficial.
El resto de los generadores no ve, en cambio, el beneficio de contar con dos nuevas usinas, y cree que con una alcanza. “Si Endesa quiere dos centrales porque las necesita, que se haga cargo de una -se quejó un ejecutivo de una de las empresas grandes-. Pero pretende que todos paguemos la central que ella necesita.”
En la firma española niegan poner condiciones: dicen que acatarán lo que especifique la propuesta, que es del Gobierno y no propia.
El contrapunto es visto en el Ministerio de Planificación como un absurdo. “Puede ser tanto una central como dos. La idea es acompañar el crecimiento de la demanda. Nosotros esperamos una buena aceptación”, dijo una fuente de esa repartición.
La propuesta busca incrementar la oferta en entre 800 y 1600 megavatios/hora. Por lo tanto, la iniciativa es ambigua: como las centrales que se prevén construir son de 800 megavatios, hablar de entre 800 y 1600 es hablar, sin especificarlo, de una o dos usinas.
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