SUDAMERICANO SUB 17: ARGENTINA DEBUTA ESTA NOCHE.
Se peinan, se ríen, alguno tiene un tatuaje, y hasta navegan por Internet como cualquier hijo de vecino, como un reflejo de los adolescentes del siglo XXI. Sin embargo, existe una diferencia —grande como esta ciudad divida en anillos— que los separa del resto de su generación: representan a la Selección Nacional, llevan la celeste y blanca en el corazón y en el pecho. Y eso es orgullo puro.
Esta noche, a partir de las 20 (las 19 de aquí) ante Paraguay, comienza la participación argentina en la décima edición del Sudamericano Sub 17. Con la conducción de Hugo Tocalli, el técnico que supo convivir con la exitosa sombra de José Pekerman y que de a poco está tomando peso propio. Con veinte chicos dispuestos a “escribir su propia historia”, tal cual suele decir el entrenador, y soñando con incluirla entre los best seller argentinos. Pero con una premisa esencial, casi una rareza en los tiempos del régimen táctico: jugar al fútbol con libertad.
Eso mismo, palabras más palabras menos, escucharon los pibes ayer al mediodía durante una charla de cuarenta y cinco minutos, llevada a cabo en uno de los salones del hotel Yotaú, el búnker argentino. Es que todavía se siente en el paladar el sabor del campeonato que este verano consiguió el Sub 20 en Uruguay.
“La idea es sacarle presión a los chicos. Ellos no tienen nada que ver con el Sub 20. Este es un buen equipo, pero no hay que apurarlo. Tienen que disfrutar el Sub 17. Y seguir aprendiendo”. Tocalli está sereno. Se percibe en la charla con Clarín en el caluroso mediodía cruceño. Y esa paz interior tiene que ver con el hecho de haber encontrado el equipo, más allá de algunas falencias que espera corregir durante el desarrollo del torneo.
Entonces, el objetivo inicial no es destronar a Brasil, hexacampeón Sub 17 y ganador de los últimos cuatro sudamericanos. La meta es clasificarse a la fase final (acceden dos equipos por grupo; los rivales de Argentina son Paraguay, Colombia, Perú y Bolivia) y conseguir uno de los tres pasajes al Mundial de Finlandia, que se jugará en agosto. La sentencia del técnico es clara: “Nos estaríamos engañando si pensáramos sólo en el título. No podemos quemar etapas”.
Como si se tratara de un programa de televisión, 140 jóvenes pasaron por el predio de Ezeiza pero sólo unos pocos hallaron el camino a la gloria. Fueron muchos meses de trabajo, incontables horas de fútbol y un estudio minucioso hasta definir la base. Pero llegó la hora de jugar. Y ya están los once debutantes, que nacieron el año en que Maradona hizo delicias con la pelota en México. Vale la pena conocerlos de los labios del propio Tocalli.
El arquero es Oscar Ustari, de Independiente. “Hace todo muy fácil. Le da tranquilidad a sus compañeros”, cuenta un hombre que conoce los secretos del puesto. La defensa estará compuesta por una línea de cuatro “elástica”. Con Lucas Sánchez (“De Talleres, todos los días crece”), Ezequiel Garay (“De Newell’s. Debe aprender algunas cosas, pero tiene una categoría bárbara”), Pablo Alvarado (“San Lorenzo se lo compró a la CAI, es de Calafate, un stopper con futuro”) y Lautaro Fórmica (“Es muy prolijo. Juega en Newell’s”). En la mitad de la cancha, Neri Cardozo, dice Tocalli, “tiene mucha dinámica y buena pegada”. Junto al volante de Boca habrá un doble cinco: Lucas Biglia (de Argentinos, el capitán, “un jugador de nivel con facilidad para llegar al área rival”) y José Villagra (también de Newell’s y con “mucha recuperación”).
El enganche es Gustavo Rodas, el único integrante de este plantel que ya jugó en Primera (cuatro partidos en Newell’s). Para Tocalli es “el conductor que estábamos buscando”. Y los delanteros serán Ariel Colzera (Boca, “el hombre gol”) y Diego Lagos (Lanús, “un zurdo con mucho futuro”).
Como Pablo Aimar, Esteban Cambiasso o Fabrizio Coloccini, fieles exponentes del fútbol juvenil de nuestro país. Como tantos otros, esta nueva camada quiere quedar en la memoria colectiva de los argentinos. Más allá de los resultados.
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