SUGIEREN MANTENER UN ENFOQUE INTEGRAL ANTE EL AVANCE SOJERO
Durante los últimos años del siglo pasado y en lo que va del presente se produjeron cambios profundos en el sector agropecuario, promovidos entre otras cosas, por el crecimiento y expansión del cultivo de la soja. Así lo destacaron en un documento institucional del Consejo del Centro Regional Santa Fe del Inta.
Según desde dónde se mire este fenómeno, “para algunos significa un modelo agroexportador exitoso; y para otros, es un peligro para la sostenibilidad en lo ambiental y en lo social. Tal vez, lo más razonable no sería suprimir alguna de estas visiones (ambas tienen fortalezas y debilidades) sino más bien considerarlas útiles desde un enfoque complementario que permita diseñar estrategias que las armonicen y puedan ser aprovechadas al máximo”, sostuvieron en este informe.
Varios “factores económicos y financieros -mayor rentabilidad financiera y rápida rotación, menor complejidad y riesgo que otros cultivos y altas posibilidades de arrendamientos de campos-, comerciales -alta demanda internacional de soja porque se vende todo lo que se produce-, tecnológicos -facilidad para hacer escala, conocimiento y dominio de la tecnología del cultivo y herbicidas específicos, utilización de semilla propia- y el desarrollo de infraestructura -calidad de vida rural versus vida urbana- favorecieron la expansión de este cultivo.
RADIOGRAFÍA PROVINCIAL
Nuestra provincia, por su naturaleza y tradición agrícola, especialmente en su porción sur de la Pampa Húmeda, “ostentó la mayor superficie implantada y de producción”.
Esta expansión, “aún continúa en otras zonas del centro y norte santafesino desplazando a otros cultivos y producciones regionales como el algodón, el arroz, la caña de azúcar, la invernada bovina y el tambo”. A la vez, “la tasa de incremento de superficie disminuyó en comparación a otros años, debido posiblemente a la restricción de tierras con alguna aptitud para la agricultura”, remarcaron.
De manera paralela, en otras provincias vecinas donde esa expansión sojera se inició más tardíamente, “continúan incrementándose las hectáreas cultivadas en sustitución de otros cultivos, tal como ocurrió en Santa Fe”. Aunque también “sigue ganando espacio en áreas boscosas con características de suelos y climas de ambientes subhúmedos y semiáridos de particular fragilidad ambiental”.
Esta significativa expansión se pudo hacer en gran medida por “los avances e innovaciones tecnológicas, las capacidades de los agricultores, la fuerte y sostenida demanda del poroto, las inversiones agroindustriales y la mejora real de su precio relativo -devaluación y precios internacionales-. Todo esto determinó un escenario de un gran negocio para el sector y para el país”.
LOS PROS Y LOS CONTRAS DE ESTE CULTIVO
A medida que se fue expandiendo la soja en los campos se obtuvieron importantes ventajas económicas-financieras (aporte de divisas que potencian la capacidad del Estado, rentabilidad por hora hombre, mayor seguridad frente a otros cultivos, fundamentalmente por cuestiones climáticas, mayor incremento del valor de la tierra), comerciales (genera un modelo agroexportador algo más previsible), tecnológicas (expansión de la frontera agrícola hacia áreas no tradicionalmente agrícolas, especialización y eficiencia del productor en un cultivo), de calidad de vida (menos tiempo y esfuerzo del productor) y crecimiento local (desarrollo de Pymes agroindustriales, principalmente en el sector de maquinaria).
Sin embargo, no se pueden dejar de lado las desventajas que también se suscitaron a raíz de las grandes extensiones cubiertas con soja. Todas éstas están relacionadas con las económicas-sociales (inestabilidad del sistema al depender de un solo cultivo, migración interna al contar con menos puestos de trabajo, mano de obra ociosa, insostenibilidad social), comerciales (riesgos de barreras pararancelarias por soja GM -RR- y baja diversificación comercial como consecuencia de la oferta y demanda existente).
Además del desequilibrio ecológico, los aspectos tecnológicos (variabilidad productiva, baja variabilidad genética, riesgos sanitarios -nuevas plagas, enfermedades, resistencia-, riesgos de escurrimientos incontrolados y anegamientos, monocultivo a raíz de la falta de rotaciones, desequilibrio en la extracción de nutrientes, impacto ambiental) y el desarrollo local (exportación de commodities con poco valor agregado, no se acumulan las riquezas localmente y se concentra la renta en pocas manos), incidieron de forma negativa.
Paralelamente, desde este organismo se remarcó que existen desventajas en cuanto a la equidad en el nivel de retenciones para el sector, el aporte mayoritario a las finanzas públicas y el privilegio de la infraestructura para la soja.
Para lograr el equilibrio
Desde el Consejo del Centro Regional Santa Fe del Inta se sugirieron las siguientes medidas políticas y tecnológicas para lograr un equilibrio en el mediano y largo plazo.
Al respecto, destacaron la necesidad de lograr una participación y aportes técnicos-científicos para la fijación de políticas por parte de organismos de ciencia y técnica del Estado y la evaluación de impactos ambientales, económicos y sociales por parte de esos organismos, de planificar a largo plazo, trabajar sobre ley de arrendamientos rurales, incentivar a los programas conservacionistas (integrar a la comunidad rural-urbana p/definición de caminos posibles), establecer políticas de incentivos para equilibrar los procesos, valorizar la cultura del esfuerzo, contar con sistemas de créditos orientados y sistema de seguro agrícola mixto (oficial y privado).
También se aconsejó desarrollar tecnologías que reduzcan costos e incrementen la productividad en otros rubros alternativos a la soja, mejorar la productividad de la ganadería (hay margen para esto, más allá de que se acepte su mayor complejidad respecto de la agricultura) y eficientizar la capacidad de administración de riesgo en los diferentes sistemas productivos.
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