SUPERCLÁSICO: UN CAMINO COMPLICADO
Por ahí anda Vélez, lleno de ilusión. Y Talleres, a pesar de los últimos tropiezos. Y Racing, que no se resigna. Eso sí, arriba de todo y de todos, de todos los equipos y de todas las ambiciones, de todos los sueños de campeón, están ellos. Boca y River. Cada vez más firmes en lo alto de las posiciones y de las probabilidades. Acaso como en una síntesis de una historia conocida y recurrente, los dos más grandes del fútbol vernáculo insisten en abonar el camino.
Y en este camino hacia la coronación en el Clausura, hacia una gloria que los espera y los cautiva, los de Carlos Bianchi y los de Leonardo Astrada ya han recorrido un buen trecho. La mitad más una de las fechas del torneo. Con números y rendimientos que ya forman parte del paisaje. De aquí en adelante quedan nueve capítulos, condimentados con elementos insoslayables. El Superclásico del domingo 9 de mayo en la Bombonera, por ejemplo. O las presentaciones de los unos y los otros en la Copa Libertadores.
Después de aquel febrero gris, de aquel arranque dubitativo con el empate sin goles de local frente a Gimnasia, que quedó entrelazado con el opaco debut copero por la derrota ante el Bolívar (3-1) en la altura de La Paz, Boca volvió a ser ese viejo conocido… Sólido, confiable, seguro, y esencialmente, de neto corte ganador. Hoy se mantiene como el único invicto del certamen. Y exhibe la defensa más impenetrable con los escasos 7 goles que recibió.
River, que tuvo picos pronunciados con goleadas resonantes (es el más eficaz con 29 tantos) y caídas sorprendentes, que sigue padeciendo el estigma de las lesiones en sus dos cracks, Marcelo Gallardo y Marcelo Salas, pese a todo se las arregló para volver a ser el enemigo número 1 en este camino. El domingo, sin ir más lejos, debió remar hasta el final para ganar en el Nuevo Gasómetro y no alejarse de Boca, que despachó a Chicago.
Pero la carrera sigue y este mano a mano vuelve a atrapar todas las miradas. Boca debe atender mañana su último compromiso de la primera ronda de la Copa, ante el Bolívar. Con el empate se asegurará el primer lugar en su grupo. No es un trámite menor, pero apenas lo cumpla deberá meterse de lleno en la visita del domingo a las 18.10 a Estudiantes. Esta vez se invertirán los roles y jugará primero River, a partir de las 16.10 en el Monumental, ante Gimnasia.
Después de pasar a los rivales de La Plata vendrán los rosarinos para poner a prueba a los sempiternos encumbrados: el miércoles 28 Boca será local ante Newell’s y River visitará a Central.
Los dirigentes de ambos clubes presentarán en la AFA un pedido conjunto para que sus compromisos por la 13ª fecha (domingo 2 de mayo) puedan adelantarse 24 horas. Así, River recibiría a Vélez y Boca jugaría el clásico con Independiente en Avellaneda durante el feriado del 1º de mayo.
Si consiguen el okey para esa modificación, entonces el martes 4 de mayo arrancarían sus participaciones en los octavos de final de la Copa. River ya gestiona el chárter para volar hacia Torreón, México, en donde debe visitar al Santos Laguna. Boca, por su parte, es muy probable que deba visitar al Sporting Cristal de Perú.
Enseguida llegará el Superclásico y a la vuelta, el miércoles 12, las revanchas por la Copa. Serán días decisivos, a no dudarlo. Y después será el turno de los últimos cinco capítulos: Boca-Quilmes y River-Chacarita; Racing-River y Boca-Arsenal; Olimpo-Boca y River-Lanús; Talleres-River y Boca Colón; y San Lorenzo-Boca y River-Atlético de Rafaela. El tema es que ellos, Boca y River están siempre ahí, iluminando el trayecto. Como si ellos mismos fuesen la luz y el camino.
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