Surgen señales positivas
Conscientes de que la economía ha estado creciendo mucho, confiados en que lo seguirá haciendo, relativamente conformes con la situación económica personal y del país, esperanzados en que el dólar se mantendrá estable y que las exportaciones seguirán creciendo, satisfechos con la política cambiaria y en materia de deuda, descreídos del éxito de los acuerdos de precios, preocupados por la desocupación, la pobreza y los bajos salarios. Esa es, a grandes rasgos, la opinión general de la ciudadanía en materia económica. La lista no se agota en esos rubros y corresponde a los resultados de un relevamiento realizado en marzo último por la consultora Knack en todo el país. El trabajo se denomina "Estudio sistemático de opinión pública económica nacional" y relevó a la población mayor de 18 años que habita en localidades de más de 30.000 pobladores. Se realizaron 1442 entrevistas en 31 centros urbanos. El primer sondeo se hizo en diciembre último y el segundo en marzo. En el último mes del año anterior sólo el 16% de los encuestados había dicho que la situación del país era buena o muy buena, mientras que el 50% dijo que no era ni buena ni mala. En marzo la mitad siguió respondiendo "ni buena ni mala", pero trepó al 25% la proporción de quienes ven las cosas "bien o muy bien". Respecto de la situación personal, el porcentaje de "buena o muy buena" también creció: del 26 al 30. Y se redujo del 54 al 51% la adhesión a la respuesta "ni buena ni mala" y del 17 al 16% la referida a "mala". No hubo cambios y continuó en el tres el porcentaje de quienes califican a su propia condición económica como "muy mala". En cambio, cayó del siete al 5% la porción de quienes opinan que la situación del país es "muy mala". La Capital y el conurbano y la región pampeana son las zonas más críticas respecto de la situación económica del país. En el área metropolitana el porcentaje de quienes creen que todo está "mal o muy mal" bajó del 41 al 29, y sólo quedó en segundo lugar en el total del país porque en la pampeana esa opinión pasó de tener el 27 al 30% de adhesión. En cambio, en diciembre la región más crítica fue la Patagonia, donde el 43% había dicho "mala o muy mala", pero en marzo último descendió a 15% y quedó cómodamente en el primer lugar del optimismo económico. En el área metropolitana, 22% de los habitantes dicen que su situación es mala o muy mala, lo que representa una baja del 26% de diciembre. Otra vez perdió el lugar a manos del área pampeana, donde los que creen que están mal o muy mal pasaron del 15 al 25 por ciento de los encuestados. En la Patagonia, sólo el 7% de los entrevistados consideró que está mal o muy mal, con una reducción a menos de la mitad del 16% que había dado esa respuesta en diciembre último. “Se está afianzando en la opinión pública un clima de crecimiento económico moderado y sustentable. Ocho de cada diez argentinos esperan que su situación económica personal mejore o se mantenga igual en los próximos meses, el 52% espera además que la economía nacional siga creciendo y culmine 2006 con un incremento del PBI de entre el ocho y el 10%”, dijo a LA NACION Gerardo Adrogué, socio de Knack. El Gobierno también registra una importante adhesión en algunos puntos fuertes de su política económica. Por ejemplo, en diciembre de 2005, cuando se anunció el pago total de la deuda con el FMI, el 57% dijo que aprobaba lo que hacían las autoridades en materia de deuda externa, en general. La aprobación subió en marzo al 74 por ciento. En diciembre, el 23% desaprobaba lo hecho en la materia, mientras que el 20% decía no saber o no contestaba. En marzo, el nivel de desaprobación cayó al 17%, mientras que el “no sabe o no contesta” se redujo a menos de la mitad y marcó sólo el nueve por ciento. El pago al contado y por anticipado de la deuda con el FMI también tiene altísima aceptación, al igual que el limitar la influencia del organismo en el país. En diciembre cuatro de cada diez aprobaba el “desendeudamiento” mediante el pago. Pero tres meses después la tasa de aprobación creció casi al doble. Los que creen que el FMI debe influir menos pasaron de seis a ocho de cada diez. El 75% cree que es “bastante o muy importante” que el Banco Central cuente con muchas reservas, pero la verdad es que más de ocho de cada diez no tiene idea del nivel que se posee. De todas formas, el sondeo parece indicar que el Gobierno gana puntos en la opinión pública cuando anuncia que está comprando reservas. Aproximadamente la mitad de la población considera que el Estado recauda en impuestos más de lo que gasta y lo que más se valora es que las cuentas mantengan superávit o cuando menos equilibrio. Sólo tres de cada cien creen que el Estado debería endeudarse. También cuatro de cada diez saben que el gasto público ha estado aumentando, mientras que también es sabido que la recaudación ha estado creciendo y se espera que siga aumentando. TIPO DE CAMBIOS PARA RICOS Seis de cada diez argentinos también aprueban que el Gobierno intente mantener el tipo de cambio alrededor de los tres pesos por dólar. Si sólo se pregunta en los sectores de mayores ingresos, el grado de aceptación para el actual tipo de cambio trepa a siete de cada diez. En cambio, en algunos aspectos las autoridades no han conseguido convencer a la ciudadanía de lo que presentan como logros. Por ejemplo, en materia de pobreza hay un alto porcentaje de la población que tiene conciencia del nivel general de ese problema. Según el Indec en el segundo trimestre del año en curso el 33,8% de la población la padece. El 50% de los encuestados la calculó en el 40 por ciento. Pero, en cambio, cuando se trata de la evolución de la pobreza, hay desacuerdo con las cifras del Gobierno. Mientras que los relevamientos oficiales mostraron una disminución, sólo el 14% de los encuestados tuvo la misma percepción. El 49% dijo que no cambió nada, mientras que el 36% creyó ver un incremento. Para los próximos tres meses sólo el 16% espera bajas, mientras que el 78% opinó que seguirá igual o empeorará. También es muy alto el nivel de personas que acuerda con la idea de que la argentina es ahora una sociedad desigual. Cuando se pidió calificar los niveles de gravedad de pobreza, desigualdad y polarización, el “grave” ganó por mayoría absoluta. Fue aplicado en el 76% de los casos para la pobreza, en el 69% para la desigualdad y en igual medida para la polarización. El nivel de aceptación para el peor de los calificativos en estos tres rubros aumentó de diciembre a marzo. En el nivel de desempleo también parece haber descreimiento en las cifras oficiales. El Gobierno dice que ronda el 12,7%, pero la opinión mayoritaria lo situaba en el 30% en diciembre último y no hubo cambios en marzo. Sólo tres de cada diez argentinos piensan que el desempleo disminuyó en los últimos tres meses. Apenas el 28% espera que baje en los próximos tres meses. El 54% cree que seguirá igual, mientras que el 13% espera que se agrave. Curiosamente, son los patagónicos los más pesimistas a la hora de prever cuál será la evolución de la desocupación. Allí tres de cada diez espera que empeore. Muy lejos en el segundo lugar en pesimismo en la materia quedó en marzo la región cuyana, con el 18 por ciento. El mayor optimismo estuvo en el área metropolitana, donde el 32% espera reducciones. En todo el país, entre los que esperan que la tasa se reduzca, la mitad sostiene que la tasa será inferior al diez por ciento dentro de tres meses. Con todo, el 50% de los que dicen estar desempleados manifestó tener confianza en que lograría ocuparse en los próximos tres meses, cifra que se eleva al 53% entre quienes tienen menos de 40 años. Seis de cada diez creen que el sector privado paga mejores salarios que el sector público. Seis de cada diez de quienes dicen estar ocupados se manifiestan satisfechos con su ocupación, aunque los niveles de satisfacción son mayores en el sector privado que en el público. MITOS Y VERDADES También en algunos aspectos parece haber ideas equivocadas sobre la economía nacional. Por ejemplo, se espera un alza de las exportaciones y se sabe razonablemente que las ventas externas han estado aumentando. En cambio, cuando se pregunta cuál es el principal producto que se vende a otros países, seis de cada diez entrevistados señalan en primer lugar la carne vacuna, lo que es erróneo. El mayor volumen de ventas externas está concentrado, por gran diferencia con el resto, en granos, aceites y pellets de soja. En cambio, la mayoría tiene un conocimiento bastante preciso de cuánto ha creció el PBI en 2005. Ello podría demostrar el éxito del Gobierno en comunicar los resultados. Sin embargo, casi la mitad se calificó como “nuevo pobre”, mientras que el 32% dijo que siempre fue pobre y el 52% aseguró que nunca fue ni es pobre en la actualidad. Y respecto del ahorro, sólo uno de cada diez sostuvo que tiene la posibilidad de no gastar una parte de sus ingresos mensuales.
Este contenido no está abierto a comentarios

