Susana Giménez: “Te juro que éste va a ser mi último año en la televisión”
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Frente a un té con galletitas, rodeada de libros de arte, fotos y recuerdos de viajes en el living de su casa, Susana Giménez deshoja la margarita del futuro televisivo.
Dice que conserva intacto el impulso de la competencia por el rating. “Te da una adrenalina…Ganar le gusta a todo el mundo”, confiesa, a solas con La Nación. Pero ese deseo choca contra otro, igual de fuerte. “¿La verdad es que todos los años digo que no voy a volver y al final vuelvo, ¿viste? Es que me convencen… Pero te juro que éste va a ser mi último año en la televisión. No tengo más ganas de pelear”, dice en plena cuenta regresiva para el comienzo de su temporada número 29.
El programa que lleva su nombre reaparecerá por Telefé el domingo próximo, a las 22. Un día y un horario marcados a fuego por la política. Y con la promesa de que la batalla por el rating será la más fuerte de toda la semana. “Igual no quiero pelear. Lo mío es entretener. Que la gente sonría, que se olvide un poco de la política. Es cierto que estamos todos poseídos por lo que está pasando. Pero también sé que todo anda mejor cuando nos podemos reír un poco”, reconoce.
-Ya hay mucha política en tu horario. Y va a haber todavía más, porque Periodismo para todos vuelve el mismo día que vos.
-Fijate que hay programas que no tienen nada que ver con la política y que se están tirando ahora a eso porque garpa.
-Antes eso no pasaba. Durante el kirchnerismo casi no se habló de política en la TV abierta.
-Si llevaba un político a mi programa que no fuese candidato a presidente, la gente ni lo miraba. Bah, ahora tampoco. Si no es un chorro con nueve palos la gente no se vuelve loca por ver lo que pasa. Yo lo que quiero es que la gente se entretenga un rato.
-Con un estilo que no cambia.
-¡Más bien! ¡Mirá a Tinelli! ¿Hace cuántos años que Marcelo viene haciendo el “Bailando”? Cuando algo funciona, lo seguís. Y mi estilo no puede cambiar, porque es lo que más le gusta a la gente de mí. Siempre me dicen eso. Lo frontal, lo alegre, la verdad.
-¿Y cómo esperás sorprender de nuevo a tu público? Da la impresión de que ya todos pasaron por el living de tu programa.
-Mi programa siempre fue ecléctico. Juegos, entrevistas, musicales. En los programas que duran muchos años la sorpresa está en que siempre son así. Johnny Carson estuvo 33 años en el aire y siempre fue igual. Tres asientos, entrevistas. También dependemos mucho del invitado. Y si hay algo coyuntural importante, lo hacemos. No podemos ignorar lo que está pasando. Por suerte vivimos en un país que no da mucho de qué hablar [se ríe].
-Volvés a trabajar con Gasalla.
-¡Sí! Esta vez fue muy fácil convencerlo, porque terminó su compromiso teatral. Me puse loca de alegría cuando supe que iba a contar con él. A la gente le gusta muchísimo. Y a mí también. ¡Trabajamos sin libreto!
-De nuevo. Arrancás el domingo 3, a las 22. Vas a competir directamente con toda la política en TV.
-Sí, tal cual. Está Lanata. Sabe cosas. Tiene una información increíble. Lo que yo noto, a raíz de todo lo que viene pasando en la Argentina, es que la gente ve los noticieros a full. Yo me muero si no los veo. Eso nunca me había pasado. Lanata recibió el Martín Fierro de Oro y tendría que haber ganado el oro, el platino, todo junto. Le cambió la cabeza a mucha gente. Prácticamente ayudó a que cambiara el gobierno.
-Y en esta competencia, ¿no te tentaría llevar el mismo tipo de invitado?
-Lanata lleva a políticos. Yo no.
-Pero en tu última aparición televisiva la gran estrella del programa fue Mauricio Macri, que acababa de ser elegido presidente.
-Ésa es otra cuestión. Era el presidente y sobre todo es mi amigo de toda la vida. Quería mostrar su costado familiar. No hablamos de política.
-¿Cuándo fue la última vez que hablaste con el Presidente?
-Le mandé un mensaje cuando tuvo el episodio de la arritmia. Me contestó muy rápido y me agradeció, como siempre hace.
-Si lo volvés a invitar, sospecho que vas a encontrar a otra persona, mucho menos relajada que en aquella ocasión.
-Debe estar más agobiado. Más canoso, tipo Obama. Este es un país que tiene la suya. Imaginate, tiene que luchar con todos los palos en la rueda que le ponen.
-¿Harías como Mirtha Legrand, que le dijo cuando fue a la Casa Rosada que las tarifas estaban muy altas?
-Seguramente. Pero había que hacer ese sinceramiento. Todos lo sabían. El que ganaba las elecciones iba tener que hacerlo. ¡Si no teníamos un peso! Nuestras cuentas estaban en rojo. Yo sé que fueron muy fuertes y me duele mucho que haya mucha gente que sufre con eso. Pero dijeron que después de agosto la cosa se iba a calmar. Yo le creo.
-Le ratificás la confianza al Gobierno, entonces.
-Sigo creyendo. Macri está bien rodeado, no sólo de gente correcta y honesta, que debería ser lo normal, sino de gente que sabe, que estudió, que está preparada. Gente valiosa. No como esos poligriyos que de un día para el otro llegan al poder soñando nada más que con la casa y el auto de alta gama.
-¿Te sorprendieron estos episodios políticos de los últimos días, sobre todo el caso López?
-Son casi cinematográficos. Y no me sorprende saber que robaban, eso lo sabíamos todos. Pero lo de las bolsas sí, me impactó muchísimo. No sé qué le pasó al hombre este, López, para hacer lo que hizo.
-¿Qué debería pasar para que la gente sea feliz, como vos querés en tu programa?
-Con un gobierno probo la gente sería mucho más feliz. No habría tanto crimen, tantos problemas económicos. Hay que defender a la gente. Todos los días matan a algún policía, a una mujer que espera el colectivo. Las entraderas. Son cosas que personalmente me aterran. Y me parece que el narcotráfico tiene mucho que ver. No solamente están destrozándose la vida los jóvenes con lo que consumen. Al mismo tiempo destruyen a familias enteras. Te hacen crecer con resentimiento. También hay que achicar la grieta, cuanto antes. Tengo fe en este gobierno. Peor no se podía estar. Más corrupto no se podía ser. Aunque trates, ¿eh? Menem es Heidi al lado de la gente que nos gobernó en los últimos años.
-¿Qué aporte podría hacer la tele para este momento de la Argentina?
-Te puede abrir la cabeza un poco. Te puede enseñar a pensar, abrir los ojos. Para que la Justicia sea independiente y, como su nombre lo indica, justa. Todos sabíamos que hay muchas causas que estuvieron encajonadas mucho tiempo. Hay tanto para hacer… Yo les haría una casita linda a cada una de las familias que viven en las villas y se las vendería a un precio muy razonable. 500 pesos por mes, digamos. Así lo hizo el gobierno de San Luis y cuando lo ví no lo podía creer.
-¿Te pidió algún político consejos o sugerencias?
-Yo no podría hacer eso. Pero a todos mis amigos políticos siempre les digo lo que pienso.
-¿Qué significa competir y ganar a esta altura de tu carrera?
-Una vez hicimos teatro con Claudio García Satur en la época de Rolando Rivas. Eramos las dos personas más importantes del showbiz argentino. No podíamos caminar por la calle. La obra era un opio insoportable, pero el productor nos convenció. Y la hicimos. ¡No fue nadie a verla! 30 personas en el teatro y 3000 afuera, esperándonos. Lo que cuenta es lo que vos hacés, decís, preparás. La producción es clave. Por eso, una estrella sola no puede hacer nada. La gente nunca va a dejar de quererte, pero si hacés un programa malo y se aburren, ya no quieren verte.
-A propósito del teatro, con La piel de Judas llenaste la sala todas las noches.
-¡Me fue bárbaro! Pero me había olvidado de lo sacrificado que es hacer teatro. Casi me muero. Con las luces fabulosas que hay ahora hacía la función toda empapada. Se me destrozaban los pies, por más que traje los mejores zapatos de Europa. ¡Estaba todo el tiempo en el escenario! Fue maravilloso, pero muy duro. Y no puedo hacer televisión si hago teatro.
-Muchos creen que la televisión es mucho más sacrificada que el teatro.
-Para nada. El teatro exige un gran esfuerzo físico. Tenés que hacer reír al público, sentirlo, esforzarte. La tele es más fría. Puede haber 200 personas sentadas en las gradas, viéndote. Pero al final terminás haciendo vos solo el programa. Y nadie te dice si lo que hiciste está bien o mal.
-Ya que éste es tu último año, ¿soñás con traer alguna figura especial?
-Ya que va a ser el último año, me gustaría traer a Richard Gere. Sé que podría llegar a venir. Tengo una cosa pendiente con él. Me fascina. Hasta se le llegó a pagar en su momento el cachet que pidió y que después tuvo que devolver porque no pudo venir. Queremos tener a todas las figuras posibles, pero hay que cuidarse. Los presupuestos no son muy generosos y no podemos dar pérdida.
-Hace unos días dijiste que la apertura de este ciclo 2016 no va a tener un musical.
-Tal cual. Va a ser otra cosa, pero no puedo revelarlo. Vamos a hacer algo lindo con famosos.
-A propósito de aperturas, parece que no te gustó lo que hizo Tinelli y lo hiciste público.
-Se copió de algo mío que hice en 2014. Yo iba con el auto hacia el canal, me paraban Pablo Echarri, Mike Amigorena. Uno limpiaba autos, otro vendía flores.
-¿Estás diciendo que Tinelli te copió?
-¡Y sí! Era un sketch con famosos. Igual no quiero pelearme con Marcelo. Lo perdono. Me encantó la parte en la que él hablaba, con guión y chistes. Mucho más que los musicales de su apertura. .
-También se comentó mucho tu ausencia en los Martín Fierro. . .
-Siempre quieren tenerte ahí, en primer plano, luciendo un vestido espectacular. Pero yo no quería pasar la vergüenza de estar ahí por un solo programa en todo el año. Esa nominación no me pareció justa. Además, ya venía enojada. Me encanta esa fiesta, es importantísima, nos encontramos todos. Pero, ¿sabés qué? En los cortes dejan entrar a los medios, te acosan, te pisan el vestido. Y además hablan todo el tiempo, no les importa lo que pasa en el escenario. Y yo, que estoy en primera fila, parece que soy la única que escucha a todo el mundo. A mí me gustó mucho más esa fiesta cuando se hizo en un teatro.
-¿Y no te tienta hacer algo más reposado? ¿Un programa de viajes o de entrevistas como el de Barbara Walters?
-Uy, me encantaría. Me enamoré de Barbara Walters cuando la vi entrevistando a Monica Lewinsky. Fue la nota más impresionante que vi en mi vida. Le preguntó de todo, con altura, con elegancia. Yo no me hubiese atrevido a tanto. Es lo que hace la Chiqui [por Mirtha Legrand]. ¡Cómo la admiro! Está siempre divina. Hace su programa, se cambia y va a un desfile. Se cambia de nuevo y va a una cena benéfica. ¡Es maravillosa!
-¿Te quedó algún sueño sin cumplir?
-Ninguno. Ya cumplí todos. El único que me faltaba y ya no voy a poder cumplir es hacer una película en Hollywood, con un buen libro. Eso me hubiera encantado. Pero eso no será posible. Ya pasó.
Un estreno con dos estrellas que están de moda
El plato fuerte del primer programa de Susana Giménez en 2016 es la presencia en el living de la diva de Sergio Marone y Guilherme Winter, los dos galanes y protagonistas de Moisés y los 10 mandamientos. Con esta presencia, Telefé busca reforzar todavía más el éxito de la novela brasileña en nuestro país. Además de esta doble visita, se espera el regreso de Antonio Gasalla en su clásico personaje de La Abuela y también del tradicional juego del teléfono, este año con premios que van de 300.000 pesos al millón. La producción también trabaja en un sueño difícil de cumplir: convocar a los 24 gobernadores para cantar el Himno como festejo por el Bicentenario.
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