SUSANA INSISTE: PASADOS LOS LOROS, AHORA SUFRIÓ CON UN PAJARITO
Confirmado: la búsqueda de “nuevos talentos” de Susana Giménez da para todo. Ya visitaron su living cantantes, bailarines, ventrílocuos, imitadores y mentalistas. Algunos interesantes, otros “maso” y el resto con destrezas discutibles pero, eso sí, voluntades de fierro. Aunque no pasó mucho tiempo para que los horizontes se abrieran y se colaron, además, otro de tipo de “rarezas”: loros parlanchines, arañas cariñosas, esposos que rompen tubos flourescentes en los traseros de sus mujeres…. En fin, entre tanto “vale todo” le tocó el turno al talentosísimo de Samuel de encontrarse con Susana.
¿Y quién es Samuel? “Es un cardenal de 7 años y medio aproximadamente” contestó Miguel Angel Cardozo, su “entrenador”. “Desde que nació lo estuve educando todos los días durante una hora” aclaró el señor antes de empezar a mostrar las habilidades de su mascotita. “Mirá que yo vi loros, mirlos amaestrados pero cardenales, nunca…” comentó la conductora recordando la mala experiencia con loritos, que decididos a “no hacer”, le trajeron un dolor de cabeza a la diva.
Más obediente que sus parientes cercanos, Samuel empezó bien: giró arriba de una ruedita, tomó jugo de naranja y se hamacó en una mini hamaquita especialmente armada para que de luzca. Todo prolijo y ante la cara de sorpendida de Susana que, imaginando una merecida revancha con los plumíferos, elogiaba y elogiaba a su nueva estrella: “¡es vivísimo!”, “¡qué canchero con ese jopo!”, “¿no es un tesorito?”. Pero la dicha le duró poco. Porque en una de sus pruebas, el buenazo de Samuel, que debía pararse en el dedo de su dueño, no puedo con ansias de libertad incontenibles, le hizo caso a la canción y “voló, voló”.
Conteniendo la risa, Susana puso cara seria por primera vez: “¿Lo agarraste Miguel Angel? ¿lo tenés? ¿a ver si se quema?”. Y como veía que Samuel no regresaba se desesperó: “¡Mirá que no quiero que termine como un San Sebastián doble pechuga frito!” gritó la conductora previendo una tragedia. Sólo se calmó cuando los susanos y Miguel Angel salieron a la búsqueda del travieso pájaro. Entonces, agregó: “¡Qué divino Samuel, me lo comoooo!” y pretendió salir del paso, con un comentario tan… ¿sugerente?.
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